Cuatro de 10 mexicanos se equivocan en su carrera
Cómo encontrar la vocación de los hijos
“El cerebro actúa como un solo órgano, pero gracias a los avances científicos y el conocimiento del mismo en tiempo real, se ha descubierto que a su vez se divide en cuatro cuadrantes que son responsables de tareas especializadas, esto está dictaminado por la química cerebral y sus conexiones eléctricas”.
Los jóvenes deben contar con la orientación adecuada para no llegar a la insatisfacción laboral. Foto: Shutterstock

“El cerebro actúa como un solo órgano, pero gracias a los avances científicos y el conocimiento del mismo en tiempo real, se ha descubierto que a su vez se divide en cuatro cuadrantes que son responsables de tareas especializadas, esto está dictaminado por la química cerebral y sus conexiones eléctricas”, asegura Ana Estrada, directora de Brújula Interior.

Ese conocimiento nos ha permitido redefinir e identificar el talento a través de nuestros cuatro cuadrantes cerebrales: basal izquierdo y derecho y frontal derecho e izquierdo; cada uno responsable de diferentes habilidades.

Hoy lo interesante de conocerse desde una perspectiva neurocientífica, con bases fisiológicas, es que podemos incluso ayudar a que nuestros hijos vayan descubriendo las mismas, “en muchos casos los niños viven en ambientes donde lo que más les gusta no se hace”, explicó la especialista.

En entrevista, recordó que operar desde un cuadrante que no representa nuestro talento natural nos consume 100 veces más energía, de ahí la importancia de un buen autoconocimiento.

Según el Instituto en Investigación en Psicología Clínica y Social, (IIPCS ) cuatro de cada 10 jóvenes mexicanos se equivocan al elegir carrera; siete de cada 10 alumnos de bachillerato no saben qué carrera elegir, sólo cinco de cada 10 estudiantes eligen su carrera por vocación. De cada 10 estudiantes que entran a la universidad sólo dos la terminan, del total de egresados, seis de cada 10 no saben aplicar los conocimientos adquiridos en la universidad y un alto porcentaje de profesionales mexicanos no ejerce su carrera, a causa de que no se sienten felices con lo estudiado.

Ante este panorama, Estrada aseguró que “la forma de empezar a ayudar a un niño a encontrar su vocación es relacionarlo con actividades que representen cada uno de los cuatro cuadrantes y estilos, así podremos reforzarles el sentido de identidad y preferencia, lo importante de trabajar con lo que no te gusta y con lo que parecería que nunca podrían realizar”.

Aseguró que los cuadrantes dominantes no son hereditarios, por lo que los papás tienen que estar conscientes de que crear una estrategia para averiguar las habilidades de sus hijos y no someterlos a estrés innecesarios, es decir, en una familia de doctores, no necesariamente el hijo tendrá las mismas habilidades para ser doctor. “Pensemos que el trabajo consume más de ocho horas de nuestra vida, si estamos en una actividad que no nos gusta, jamás podremos desarrollarnos plenamente”.

Hoy las principales razones por las que los jóvenes eligen una carrera, según el IIPCS, es porque ahí estudian sus amigos, queda cerca de su casa, porque está padre, la carrera les latió, es en la que los aceptaron, es la que se puede pagar, es donde consiguieron una beca o porque no tiene matemáticas.

Todas estas razones son las equivocadas. Según la especialista, las estadísticas de insatisfacción laboral en México están arriba de 80%, “esto tiene que ver con que no fuimos bien perfilados y no tenemos una clara identidad de quienes somos”.

Por ello, ¿qué me gusta?, ¿qué me hace brillar? Esa es la tarea de los padres, averiguar y alentar el nivel de autoconocimiento.

Como segunda tarea, una vez encontrado nuestro cuadrante dominante, —el cual será mi plataforma, mi ancla y de dónde puedo solucionar la vida siempre que pueda— podemos reforzar los demás, por el simple hecho de que tenemos un cerebro completo.

“Así, cuando una persona llega a los 18 años y llega el momento de elegir carrera, tiene muy claro su perfil, sabe qué le cuesta y qué se le da, e incluso a partir de los 20 ya puede desarrollar otras habilidades de otros cuadrantes y tiene más capacidades, pues el cerebro va creciendo conforme las décadas, ya que es plástico...Ésta sigue siendo una ventaja ya que aquí la base de la motivación para aprender más es porque entiendes cuál es el valor agregado de ese esfuerzo de aprender y deja de ser una obligación”.

nelly.toche@eleconomista.mx

0 Comentarios
Comentarios
Periódico El Economista es una empresa de