marcapasos
Karime está en París
En México sobreviven 69 idiomas nativos; el titular de la SEP prefiere un país bilingüe con lenguas extranjeras.
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—Señor, le traigo buenas noticias.

—Dime.

—Acabamos de encontrar un yacimiento inmenso de petróleo en aguas someras del Golfo.

—Silencio. No digas nada. Si se filtra esta información en los medios antes de que el Congreso apruebe las reformas estructurales que el país necesita, me respondes con tu vida. ¿Está claro?

—Sí, señor.

Una vez aprobadas las reformas, los teóricos de la conspiración conocemos el resto de la historia.

En México sobreviven 69 idiomas nativos, entre los que destacan por su número de hablantes, el náhuatl, maya, mixteco, tzetzal y zapoteco. Al otrora estudiante de St Antony’s, ahora titular de la SEP, se le ocurrió una idea genial:

—Vamos a convertir a México en un país bilingüe. Para dentro de 20 años hablaremos español e inglés —dijo y firmó la estrategia nacional.

El chiste es malo, pero absolutamente cierto.

El exgober está en la cárcel y varios exsocios lo necesitan muerto. Sin embargo, él ríe, recita y amenaza. ¿Y Karime? De vacaciones en París.

—Oiga, compadre, ¿por qué no hacemos un paso exprés de Cuernatoro a Los Magueyales?

—¿Para? —responde el secretario con 40 años de experiencia.

—Recuerde las palabras del prócer: “Sin obras no hay sobras”.

—Ah, eso.

—¿Entonces?

—¿De cuánto estás hablando?

—Con 1,000 millones estaría bien.

—¿Pesos?

—¿Qué pasó, compadre? Ni que fuéramos pordioseros. Dólares.

—Mmm, de acuerdo. 
Pero que sean mejor 3,000.

—¿Pesos?

—No seas idiota, dólares. Así mi diezmo es de 300, pero debe quedar para una casa rosa para el preciso, un depto para el gober y unas vacaciones para el munícipe.

—Hecho.

—Y necesito, cabrón, que el paso no se te vaya a inundar, pues luego nos acusan de corruptos y estoy hasta la madre de calumnias.

—No se preocupe.

—Por último: no te olvides de contratar una empresa para que facture el peaje, que todo parezca una iniciativa entre IP y el gobierno, y asegurar un futuro bajo buen recaudo a nuestros hijos.

El desenlace de esta historia acabó en un socavón.

Cuando se inauguró 
Museo Tamayo, don Rufino
dijo:

—No hay que bajar el arte al pueblo, sino subir el pueblo al arte.

Y 36 años después, el Instituto Nacional de Bellas Artes dio a conocer a Maluma, un cantautor colombiano de reguetón, entre el público de la alta cultura en México.

El juez razona en voz alta:

—La muchacha se suicidó. Su novio, que sabía que ella no deseaba vivir, sólo la ayudó. ¿Qué mente enferma puede decir que esto es un feminicidio?

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