En el paredón
¿Frente cultural democrático?
Las comunidades del sector cultural enfrentarán un nuevo proceso de sucesión presidencial.
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Ciertos partidos quieren hacer
un frente político. Jugarla con un candidato a Los Pinos. Unos más le añaden al gobierno de coalición. Y hasta la segunda vuelta buscan. Detrás de todos hay diversidad de comunidades, con sus intereses y posturas ideológicas. Las culturales son una de ellas. Son parte de un sector que ha crecido en complejidad. Su composición alcanza variedad de gremios en diferentes nichos. Unos atados a las instituciones de gobierno, otros al sindicalismo tradicional, aquellos son organizaciones de la sociedad civil. También los hay comunitarios, alrededor de publicaciones, de movimientos artísticos, de redes, de grupos empresariales, de medios de comunicación. Por la libre se mueven muchos, sin duda, a lo largo y ancho de la República.

Resulta difícil estimar el peso electoral de las comunidades del sector cultural. Saber cuántos votos significan. Su composición partidista y su alcance geográfico, ya que en Campeche no es lo mismo que en Baja California Sur. Si son más con lealtades al PRI, al PAN, al PRD, a Morena, al Verde Ecologista, a cualquiera de las agrupaciones que disputarán en la arena del 2018. Mucho menos es posible medir su eficacia para atraer a votantes de otros sectores. O estimar su capacidad de beligerancia y resistencia, si acaso se presentara la oportunidad de ponerlas en práctica. Incluso en términos de expresiones puramente culturales, de proyección de significados a partir de personalidades y sus obras, no es tarea fácil determinar si, frente al electorado, lograrán atraer votantes.

El que líderes de partidos, con liderazgos sociopolíticos quieran unificar voluntades, no se traduce en acatamiento de las comunidades culturales. Son hueso duro de roer debido a su dispersión. Esto se debe a que esos personajes que en estos días se sientan a la mesa y en el templete, ven al sector cultural como aderezo de su ensalada. Les viene bien si relucen los blasones, las heráldicas. Si esos exquisitos portadores del relumbrón mediático garantizan a la mera hora cartas, firmas, desplegados y apapachos. Si los detentadores del poder cultural levantan la mano del frente que se anhela, entonces la comunidad cultural engalana la democracia. Así son los imaginarios colectivos, las construcciones simbólicas, los sofismas.

En medio de la fragmentación de las comunidades culturales, lo más práctico es favorecer su propio frente. Un Frente Cultural Democrático. Un ejercicio similar al que promueve esa partidocracia, para confrontar justamente la crudeza y alevosía de quienes impulsen un candidato colectivo a la Presidencia de la República. Se trata de colocar en el mismo orden de importancia de la agenda política, la agenda del sector cultural. Si esos personeros de la llamada alternancia quieren un presidente concertado, en este frente cultural, la propuesta es, además, para la Secretaría de Cultura. Un líder para la gobernanza cultural.

Si cada elección sexenal de mandatario es singular, la del 2018 reviste el mayor interés para las generaciones que se rifan en el escenario del país. Con el nuevo presidente de México y con el nuevo(a) secretario de Cultura, deberán arribar los relevos de muchos funcionarios y trabajadores que entrarán en jubilación o deben ser retirados tras una larga estancia en el gasto público. En no pocos campos de incidencia de la política cultural, la renovación de personal y estructuras es impostergable. El mismo proyecto institucional sugiere el ajuste generacional. No es viable seguir con estructuras del siglo XIX, con modelos del siglo XX, para responder a los retos del siglo XXI.

Así las cosas, a cada quien su frente. A las comunidades culturales del sector les toca elegir su protagonismo. Seguro no pocas seguirán aliadas al priato, al hombre del partido revolucionario. Morena y el PRD gozan de las suyas. Del PAN, también se cuentan. Los otros partidos, los candidatos independientes que lo logren, tienen sus clientelas. Los demás, que son muchísimos en el país, tienen la opción del Frente Cultural Democrático. Ya veremos si es posible. Su desafío es el mismo que el del otro frente.

asesoresencultura@yahoo.com.mx

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