Voces del Hay Festival 2017
Imaginar, nuestra nueva oportunidad
Tiene ojos grandes, que en la sombra de esta biblioteca se ven de un azul cobrizo. José Gordon tiene en su expresión algo entre Garfield y un sabio Buda.
Foto: Miguel Blancarte
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Tiene ojos grandes, que en la sombra de esta biblioteca se ven de un azul cobrizo. José Gordon (México, 1953) tiene en su expresión algo entre Garfield y un sabio Buda.

Me dice cuando charlamos que él creció rodeado de libros, para su fortuna, y que educó su imaginación “gracias a la curiosidad de amigos y de grandes maestros que comunicaban más con su mirada que con lo que decían. Eso nos hace falta: maestros que nos enseñen a modelar nuestra mirada”.

Estuvo en el Hay Festival para platicar sobre su más reciente libro, El inconcebible universo (Sexto Piso) y para contarnos a nosotros, asombrados, cómo hacer con facilidad la travesía entre la literatura y la ciencia.

Gordon es periodista, pero es sobre todo un investigador de la imaginación. Empezamos esta entrevista platicando sobre cuál es el estado actual de la misma:

“Lamentablemente vivimos lo que yo llamaría una crisis de la imaginación. Detrás de las múltiples crisis que vivimos, crisis económicas, sociales, de las relaciones interpersonales, de fondo está una profunda crisis de la imaginación.

“Gaston Bachelard, filósofo, decía que debíamos ir más allá de las imágenes primeras, esta cárcel que nos da nuestra educación, la vida cotidiana, esto primero que vemos.

“Los científicos Huber y Wiesel, premio Nobel, hicieron un experimento que es igual de interesante que de despiadado. Resulta que los gatos al nacer todavía no tienen desarrollados los nervios ópticos. Se hace mirada al mirar, como decía Machado.

Entonces los investigadores encerraban en una cajita a los gatos en las que les proyectaban solo líneas horizontales, por ejemplo. Cuando los gatitos salían de las cajas se tropezaban con los pilares, las patas de las mesas, porque ya no podían ver lo vertical.

“Esas son nuestras imágenes primeras. No debemos dejar que nos determinen”, sonríe y continúa (Gordon es de una elocuencia que da envidia). “La imaginación es nuestra nueva oportunidad para hacer boquetes en esas cajitas en las que nuestra educación, nuestros prejuicios nos han metido. Conocer ese universo que de entrada se nos presenta inconcebible”.

Ensanchar la mirada

Gordon piensa que es nuestra nueva oportunidad la imaginación, una nueva chance para salvarnos de esas imágenes primeras que nos persiguen. Pero también importa entender el hecho de que no estamos solos, que para ensanchar nuestro mundo hay maestros, poetas, pensadores, y abrazos.

“Mi libro El Universo incomodo abre con un cuento de David Grossman —escritor israelí— en el que una mamá le dice a su hijo que es único y especial, como nos dicen todas las mamás. Cuando el niño entiende, le dice ‘¿entonces no hay nadie como yo?’ y se siente profundamente solo. ‘Tú no eres yo’.

“La mamá lo abraza y le explica que para eso se inventaron los abrazos, para que siendo tú distinto y yo distinta podamos sentir en el pecho el mismo pulso”.

La comunicación entre seres humanos es algo que excede la esfera de lo puramente humano, que llega a la física cuántica.

Gordon, maestro impartiendo su lección, nos lleva hasta allá:

“En la física cuántica se ha observado un fenómeno llamado entrelazamiento cuántico, que consiste en lo siguiente: cuando dos partículas subatómicas han interactuado entre sí, no importa si las colocas a gran distancia, digamos una en China y otra en México, si una gira para arriba la otra le contestará girando también para arriba”.

No hay distancia: “Dicen que la distancia es el olvido, pero yo no concibo esta razón”, cita José Gordon y se ríe. El Buda sonriente.

“Esta idea de la comunicación que ha estado presente en nuestras canciones, nuestra cultura popular, en la obra de poetas, en la mente de los científicos, está entrañablemente en nuestro ser colectivo. No estamos solos”.

Gordon lleva años y años llevándonos por ese mundo de la creatividad y las ideas, para demostrarnos que el mundo es grande, pero no inconcebible. Su programa de televisión La oveja eléctrica cumple ya una década. “En un mundo en el que estamos hablando de socavones y muros, es importante que comencemos a crear una sociedad del conocimiento y la imaginación, en la que compartamos y nos modelemos unos a otros”.

Modelarnos en la mirada de los demás. Qué belleza.

concepcion.moreno@eleconomista.mx

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