La deuda de corto plazo, riesgo para finanzas estatales
La deuda de corto plazo de al menos 10 estados representa más de 50% de sus obligaciones financieras de largo plazo, es decir, de las reportadas ante la SHCP, de acuerdo con la Fundef.
Erick Ramírez / El Economista
Mar 6, 2014 |
21:47
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La deuda de corto plazo de al menos 10 estados representa más de 50% de sus obligaciones financieras de largo plazo, es decir, de las reportadas ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), de acuerdo con la Fundación de Estudios Financieros (Fundef).

Según el libro “Deuda Subnacional: un análisis del caso mexicano”, elaborado por Carlos Hurtado y Guillermo Zamarripa, ambos ex funcionarios de la SHCP, a diferencia de los pasivos de largo plazo, los de corto plazo no son registrados sistemáticamente por Hacienda, lo cual representa un riesgo sustantivo para las finanzas estatales, por la opacidad implícita.

Michoacán, Morelos, Zacatecas y Tabasco se encontrarían bajo mayores presiones financieras, debido a que sus deudas de corto plazo representan entre 60 y 70% de las de largo plazo.

En un segundo grupo, Campeche, Baja California Sur, Oaxaca, Sinaloa, Nayarit y Chiapas estarían dentro de un margen de entre 50 y 60 por ciento.

Así, suman 10 estados por arriba de la marca de 50 por ciento.

En esta métrica se utilizaron datos de las cuentas públicas estatales del 2011, debido a la falta de información al respecto para las ediciones 2012.

El endeudamiento de corto plazo —explican— se compone por pasivos bancarios, de proveedores y prestadores de servicios, compromisos de organismos descentralizados (como los encargados del suministro de agua) y el uso temporal de aportaciones federales para destinos distintos a los previstos.

Ésta es una práctica común en las administraciones locales para solventar sus operaciones, debido al desfase existente entre los gastos iniciales de un año fiscal y la llegada tardía de recursos federales y tributarios, refieren.

Sin embargo, en muchos casos, los estados y municipios hacen uso de este instrumento financiero más allá de la situación cotidiana descrita, el cual termina por convertirse en deuda de largo plazo mediante reestructuras, al no contar con recursos para liquidarlo en el tiempo establecido en los contratos con sus diversos tenedores.

“Es posible que la deuda de corto plazo en sus distintas modalidades se acumule hasta generar insolvencia por parte de la entidad. De hecho, éste tiende a ser el caso, ya que la deuda de largo plazo está garantizada por las participaciones federales y se conoce por el registro de la SHCP”, comentan.

OPACIDAD CONSTANTE

En su investigación, los autores alertan sobre los estados de Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Guerrero e Hidalgo, ya que no brindaron información sobre sus compromisos de corto plazo. Especialmente, las primeras tres se encuentran entre las entidades más endeudadas del país.

El Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) ha destacado la necesidad de un registro contable confiable, completo y actualizado de las deudas subnacionales para conocer a ciencia cierta los posibles problemas de liquidez o insolvencia en el futuro de las administraciones, debido a estas cargas.

“Los montos de la deuda subnacional de largo plazo son manejables por sí mismos. En el futuro, cuando se presente algún caso de insolvencia en estados y municipios, es probable que se deba a que el monto de los compromisos de la deuda de corto plazo o pasivos no registrados llevaron a la entidad a ello”, advierten.

Infografia

erick.ramirez@eleconomista.mx

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