Para la educación superior de los hijos
Joan Lanzagorta
En un mundo tan competido como el nuestro, una de las grandes preocupaciones de los padres es poder otorgar a sus hijos una educación de calidad, que les permita tener acceso a mejores oportunidades.
Desde luego, todos los niveles de educación son extremadamente importantes.
En el preescolar y en el básico (primaria), por ejemplo, los niños desarrollan su personalidad, establecen relaciones con todo lo que les rodea y ejercitan estructuras básicas del conocimiento.
En el nivel medio, los jóvenes van obteniendo conocimientos básicos que les permiten entender mejor su entorno.
En la educación media-superior, aprenden a entender las diferentes formas de pensamiento, y logran obtener un cierto nivel de abstracción.
Sin embargo, es en el nivel universitario en el cual nuestros hijos aprenderán las herramientas que les serán de utilidad en el desarrollo de la profesión que ellos quieran desempeñar.
Por ello, es particularmente importante que, llegado el momento, estemos en posibilidades de ofrecer a nuestros hijos la oportunidad de que puedan estudiar en la mejor institución posible, la cual puede ser pública o privada, dependiendo de la carrera que ellos hayan escogido.
Esto, lamentablemente, puede involucrar una importante cantidad de recursos.
Alto costo
Los costos de educación, tanto en México como en el mundo, están creciendo a un ritmo acelerado, y siempre más rápido que la inflación. Esto significa que en el futuro, el acceso a una educación de alta calidad cada día será más difícil.
Por ello, es muy importante que como padres, nos vayamos preparando desde ahora, que vayamos ahorrando poco a poco para que, llegado el momento, podamos apoyar a nuestros hijos a realizar sus sueños y a tener mejores oportunidades que nosotros.
Existen en México algunas opciones que nos permiten lograr nuestro objetivo.
En esta colaboración, exploraremos una de estas alternativas, la cual complementaremos con otras tres en nuestra siguiente entrega:
El ahorro propio en una cuenta especial. Este mecanismo nos permite decidir cuánto ahorrar y en qué invertirlo, por lo que, si somos ordenados en el manejo de nuestros recursos, puede ser una extraordinaria opción.
Sin embargo, debemos ser muy cuidadosos, ya que siempre existe la tentación de echar mano de este dinero para destinarlo a otros asuntos, ya sea para liquidar una deuda o por alguna emergencia que sin duda nos desvía de nuestra meta original. Y eso es precisamente lo que nunca, nunca debemos hacer.
Para formar un fondo propio se necesita en primer lugar mucha disciplina y constancia. Se requiere ir construyendo ese ahorro poco a poco, y saber invertirlo de una manera inteligente.
También se requiere saber guardarlo celosamente para lo que es, y mantenerlo alejado del resto de nuestras inversiones.
Mucha gente, lamentablemente, cuando obtiene una oportunidad de negocios o de hacerse de un bien importante, como una casa, por lo regular busca hacer un gran esfuerzo para alcanzar ese bien y echa mano de todos sus recursos, incluidos aquellos que inicialmente se tenían destinados para la educación de nuestros hijos.
Usualmente esto se traduce en un gran error para el futuro. Por ello, si sabemos de antemano que no tendremos la disciplina necesaria para hacerlo exitosamente, será mejor evaluar las demás opciones que están a nuestro alcance.
En nuestra siguiente colaboración haremos mención de otras opciones para poder alcanzar el objetivo de poder ofrecer a nuestros hijos la posibilidad de estudiar en la institución de educación superior que ellos elijan.
Te invito a que me envíes tus preguntas, dudas y comentarios a través de mi página en Internet: www.planeatusfinanzas.com
jlanzagorta@eleconomista.com.mxrong>









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