Que las deudas 
no afecten su salud
Depresión, angustia y sociopatía son los padecimientos que las preocupaciones financieras pueden traer a su vida. Atenderlos puede costar entre 200 y 800 pesos, no hacerlo puede ser peor.
Salomón Rodríguez / El Economista
Ene 15, 2013 |
22:10
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El suicidio es la peor forma de resolver un problema. Sin embargo, hay quien, agobiado por las deudas financieras, decide tomar la puerta falsa y saldar sus cuentas pendientes de una vez por todas.

Especialistas coincidieron que durante enero se incrementa el número de personas que sufren algún trastorno psicológico provocado por la falta de recursos, las deudas y los problemas del día a día. Todos pueden afectar su salud: los tres principales padecimientos son la depresión, la angustia y la sociopatía.

“Se marca más en este tiempo porque, finalmente, seas de la religión o posición socioeconómica que seas, la cultura en México festeja mucho la Navidad y de estar acompañado por sus familiares, de tener cero problemas en esa época, pasas a la realidad solitaria que tienen muchas personas y a los problemas financieros que dejaron los gastos de fin de año”, comentó Claudia Sotelo Arias, psicoanalista y directora del Centro de Especialización en Estudios Psicológicos de la Infancia (CEEPI).

Para Ángel González, director general de la Organización Nacional por la Defensa del Deudor, tratar con despachos de cobranza para resolver un problema, en vez de ayudar, afecta más a las personas.

“Los cobradores poco éticos amenazan y complican más el panorama. Un moroso puede llegar a caer en los niveles de un duelo, que son el enojo, la depresión y la aceptación”, comentó.

Datos del CEEPI indican que durante enero entre 20 y 30% de las personas podría llegar a tener síntomas de alguno de estos padecimientos.

De hecho, de los pacientes que esa institución atiende en terapia, tres de cada 10 no regresan en enero porque no les alcanzó para pagar y no tienen la fuerza suficiente para seguir el proceso emocional que iniciaron en diciembre.

LA SOLUCIÓN

Para Sotelo Arias el tema financiero no tiene por qué ser una excusa para resolver el conflicto interno.

“Hay consultas para todos los bolsillos. Desde el sector público, el seguro social, el ISSSTE, que si se está afiliado es bastante accesible. Una consulta particular con algún psicólogo cuesta entre 200 y 800 pesos”, destacó.

Una persona con estos síntomas tarda entre seis y 10 meses para resolver el problema, mediante una o dos sesiones a la semana que duran entre 45 y 60 minutos.

De no controlarse, la crisis de angustia, por ejemplo, puede traer consigo enfermedades somáticas como urticaria y tener el corazón acelerado.

Para el CEEPI, “alguien que no pone alto a la depresión y la angustia podría llegar a pensar en algunas situaciones suicidas e, incluso, llevarlo a cabo”.

Los especialistas coincidieron en que este tipo de problemas lo padecen más los hombres que las mujeres y la edad en que se inicia con estas situaciones son los 20 años.

Según Ángel González, lo ideal sería haber planeado desde diciembre los gastos que se tenían que realizar para no tener escasez de recursos en enero.

“Si ya no planeó, lo importante es hablar, acercarse a un profesional y que éste comience a resolver el problema de la mejor forma posible”, recomendó.

Con la cabeza fría

Para identificar cada situación, el CEEPI da una guía, punto por punto, de los síntomas que se podrían presentar en las personas.

Depresión:

  • Sentimiento de minusvalía
  • Baja autoestima
  • Pesimismo
  • Sentir que todo va mal
  • No tener interés en las relaciones interpersonales
  • Trastornos del sueño
  • Trastornos de la alimentación
  • Una baja en el interés sexual

Angustia:

  • Sensación de muerte
  • Sudoración en diversas partes del cuerpo
  • Escalofríos
  • Piel de gallina
  • El ritmo cardiaco acelerado
  • Sudan las manos en frío
  • Hay perplejidad en ciertas situaciones
  • Se pierde la atención y el contacto con otros
  • Se tiene un estado de ánimo alterado

Sociopatía:

  • Son sujetos que buscan el placer inmediato
  • Burlan mucho las reglas
  • Desobedecen constantemente las indicaciones
  • Lo importante es que él o ella esté bien sin importar los demás
  • No tienen culpa
  • Son libres de hacer y deshacer cualquier situación en el aquí y ahora
  • Son muy explotadores: piden créditos constantemente y no pagan
  • Son seductores porque, en un alto porcentaje, consiguen lo que se proponen

salomon.rodriguez@eleconomista.mx

1 Comentarios
Comentarios
GABY (no verificado)
Agregado:
6 Feb 2013 |
12:52 PM

Para no caer con gente sin escrúpulos y que cobran por algo que uno mismo puede hacer ya que esas organizaciones viven inventando demandas y creando supuestos riesgos y hablan medias verdades, se hacen llamar o se dicen que ayudan al deudor cuando solo afilian a tarjetahabientes, por ello se requiere una cultura de información ya que si no muchos incautos sera presa fácil de esos vividores

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