El milagro del 
ahorro programado

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Julia Fernández Cadenas

En la vida, todos tenemos alguna meta material: comprar una casa con nuestra persona más querida, adquirir un carro nuevo, hacer ese viaje de ensueño, dar a nuestros hijos estudios universitarios o, simplemente, construir un capital para vivir más tranquilos en nuestro retiro. En todos estos casos, estamos hablando de plazos medianos o largos hasta hacer posible la consecución de este objetivo. ¿Cómo conseguir que nuestros sueños se hagan realidad? La solución no es nueva: se trata de ahorrar periódicamente una parte de nuestros ingresos e invertirla de forma acertada.

¿Y cómo hacerlo? En primer lugar, debemos conocer nuestra capacidad de ahorro mensual. De nuestros ingresos, eliminar los egresos o gastos mensuales y esta cifra constituirá la cantidad que se puede invertir mes a mes. Lo mejor es hacerlo por las fechas en que reciba su sueldo. A partir de ahí, considere el objetivo y plazo de inversión.

Acto seguido, determine su perfil de inversionista, que se refiere a su nivel de tolerancia a las variaciones que tenga su inversión en cada momento. Dependiendo de eso, usted será un inversionista conservador, moderado o agresivo. El perfil de inversionista que usted tenga marcará el tipo de producto que debería adquirir.

Una vez conocidos el objetivo, plazo y perfil de inversión, queda elegir en qué activos invertir. Existe una infinidad de productos financieros: cuentas corrientes, bonos, notas, acciones... Hoy en día, contamos con un producto que supera las características que tienen estos activos por separado. Dicho producto es el fondo de inversión. Por rentabilidad, diversificación, gestión profesional, liquidez de la inversión y seguridad jurídica, el fondo de inversión es el producto óptimo para el inversionista.

Hoy se comercializan fondos especializados en deuda nacional y extranjera, acciones, inmuebles, divisas, etcétera. De entre todos ellos y para aquel inversionista sin tiempo para decidir en qué fondos posicionarse en cada momento según la coyuntura de mercados, recomendamos invertir en un fondo mixto o fondo diversificado, es decir, un fondo que combina activos de deuda y otros de renta variable en una proporción concreta según política de inversión y que es administrado por un equipo de profesionales con criterios de rentabilidad y prudencia.

Ya sólo le queda determinar la cantidad de dinero que quiere destinar a la inversión y cuándo quiere comenzar a ahorrar. En este caso, usted tiene dos opciones: concentrar su inversión en momentos puntuales o bien, puede diversificarla a lo largo del tiempo. Es la vieja fórmula conocida como ahorro programado.

Imagine que usted tiene 12,000 pesos para invertir en este 2013. Si usted elige hacerlo con la técnica del ahorro programado, invertiría una pequeña cantidad mensual y destinaría, por ejemplo, 1,000 pesos todos los meses a su fondo de inversión. Invirtiendo mes a mes, se diversifica el momento de entrada; de esta forma, se adquieren más participaciones del fondo cuando el mercado baja, y cuando los mercados se recuperan y sube el valor de la participación, todas ellas hacen subir nuestra inversión.

En consecuencia, con el ahorro programado en fondos, usted no tendrá que obsesionarse por el market timing, es decir, la búsqueda de los momentos idóneos para comprar o vender activos. A largo plazo, en condiciones de normalidad, en los mercados se pueden obtener mejores resultados que concentrando la inversión en momentos concretos.

Las ventajas son claras y el proceso es sencillo: ahorrando mes a mes se consiguen mejores resultados con un menor esfuerzo. En resumen, de ahora en adelante, si usted tiene una meta de inversión en el mediano o largo plazo, considere el ahorro programado a través de fondos de inversión.

*La autora de la columna es Global Product and Client Servicing de BBVA Bancomer.

j.fernandez.cadenas@bbva.com