Conducta influye en decisiones 
del ahorro

Credito:

Raúl Martínez Solares

“El comportamiento humano fluye de tres fuentes: el deseo, la emoción y el conocimiento”.

Platón.

Cada vez más, el entendimiento de los factores que modelan y definen nuestra conducta es un elemento que ayuda, no sólo a la toma de mejores decisiones financieras, sino además a construir mecanismos que apoyen la planeación, el ahorro e, incluso, el diseño de políticas públicas para apoyar la mejoría económica de algunos grupos de la sociedad.

En otras ocasiones les he comentado de acciones basadas en análisis de motivadores de conducta, que ayudan a mejorar la respuesta de ahorro, en grupos tan diferentes como jóvenes ejecutivos en Estados Unidos o trabajadores de la construcción en la India.

Reino Unido y Estados Unidos, la base

El tema ha ido ganando tanta aceptación, que primero en Reino Unido y ahora en Estados Unidos, se han creado oficinas públicas dedicadas a modelar la política pública a partir de los motivadores o condicionantes conductuales que inciden en su éxito.

En Reino Unido, el Behavioral Insights Team (conocida como la Nudge Unit); y en EU, una nueva área dependiente de la Oficina de Política de Ciencia y Tecnología de la Casa Blanca; han sido creadas con el fin de apoyar mediante estudios y análisis conductual las acciones de gobierno que ayuden a las personas a tomar mejores decisiones y a fortalecer la política pública con el entendimiento de los motivadores de la conducta de las personas.

En Reino Unido, esa unidad desarrolló un estudio orientado a reducir los errores y fraudes dentro de la administración pública, a partir de reconocer los mecanismos de incentivo y desincentivo más adecuados para ello.

De ese documento, adapto y les destaco una serie de principios que son aplicables a cualquier esfuerzo que requiera una modificación de conducta; por ejemplo, a la planeación personal o familiar de ahorro de largo plazo.

1. Manténlo simple: el mecanismo que establezcas para crear un ahorro de largo plazo debe ser uno que no te obligue a tomar muchas decisiones o a hacer acciones frecuentes y continuas. Entre menos tengas que hacer, mayor será el éxito probable.

2. Destaca los aspectos más relevantes de tu plan. Una de las maneras de sostener decisiones de ahorro es recordarte permanente y frecuentemente cuáles son los beneficios y objetivos puntuales (concretos y emocionales) de tu ahorro.

3. Usa mecanismos y conceptos que en lo esencial comprendas. Al decidir el vehículo de ahorro, busca que entiendas o tengas acceso a información para entender en lo fundamental su funcionamiento.

4. Comparte con otros tus planes objetivos. Al hacer del conocimiento de familiares o amigos tus objetivos y tus metas intermedias, se genera una presión social que nos motiva y ayuda a sostener más tiempo nuestro esfuerzo y a generar una motivación externa.

5. Distingue los momentos críticos de tu plan y crea mecanismos de refuerzo sobre los mismos. Si sabes que te gastas el dinero en la quincena, no saques tu tarjeta de debito o crédito en los días inmediatos posteriores a que recibes tu sueldo.

6. Crea mecanismos de recompensa a tu conducta positiva. Establece premios al cumplimiento de tus metas de corto, mediano y largo plazos; esos incentivos ayudan a sostener tu decisión y tu esfuerzo de ahorro.

7. Haz explícitos, de manera permanente, los riesgos y peligros de no cumplir tus objetivos de ahorro. Las personas reaccionamos más frente a la posibilidad de escenarios negativos, porque tendemos a tener una mayor reacción negativa frente a posibilidad de pérdida, que respuesta positiva frente a una posible ganancia.

Podemos incidir en nuestra conducta para llevarla adonde genere mayores beneficios a nuestro futuro y el de nuestras familias.

*El autor es especialista en economía conductual y director General de Mexicana de Becas. síguelo en Twitter @martinezsolares

director_general@mb.com.mx