El dinero es un asunto 
de prioridades
Si no sabemos qué es lo más importante, mucho de lo que hagamos carecerá de verdadero sentido.
Joan Lanzagorta
Ene 6, 2016 |
21:16
compartir

En mi columna del pasado martes di algunos ejemplos de cómo nuestras metas financieras pueden ir en contra de nuestras prioridades y desviar nuestra atención de ellas. La razón principal es que mucha gente no tiene claras cuáles son sus prioridades: qué es lo que más le importa en la vida, lo que verdaderamente quiere lograr.

De hecho, cuando hacemos la pregunta directa: ¿qué es lo que más te importa en la vida?, la gente suele hablar de la felicidad, la libertad, la seguridad, el conocimiento o simplemente dice que no tiene más aspiraciones que disfrutarla al máximo todos los días. Estas respuestas no reflejan ningún tipo de prioridades, sin embargo, son muy importantes: se refieren a nuestros valores.

Los valores, como sabemos, dan rumbo y sentido a nuestra vida. Juegan un papel fundamental en nuestra toma de decisiones. Pero son también más abstractos. Nos dan dirección, pero hay que definirlos, hacerlos materiales. Tenemos que decir qué significan para nosotros.

En otras palabras, queremos libertad pero: ¿qué significa la libertad para nosotros? ¿De qué manera nos sentimos libres? ¿Cómo podemos alcanzarla?

O bien queremos seguridad pero: ¿esto significa sólo instalar alarmas en la casa y tener muchas cerraduras, o significa tener la tranquilidad de que estamos protegidos si nos pasa algo malo o adverso que termine dañando nuestro patrimonio? Para cada persona es diferente.

Definir nuestros valores, hacerlos concretos, es una manera de determinar nuestras prioridades. Y a partir de ahí, nuestras metas financieras.

El tiempo y el dinero son escasos

Todos los días nos damos cuenta de que nos faltaron cosas por hacer: nuestro tiempo es escaso. Por eso tenemos que utilizarlo de manera efectiva y programar primero lo más importante. El tiempo que nos sobre es el que podemos destinar a las demás cosas que faltan por hacer, pero que no consideramos tan importantes en nuestras vidas.

Frecuentemente la gente hace lo contrario: destina su tiempo a los compromisos o a resolver asuntos urgentes y deja de lado lo más importante. Deja de pasar tiempo con su pareja, con sus hijos, con familiares, con los amigos o incluso con uno mismo.

Lo mismo pasa con nuestro dinero. No nos alcanza para todo, definitivamente. Por eso es importante dirigir nuestro dinero —tan pronto como lo recibimos— a lo que es más importante y después a todo lo demás.

De la misma forma muchos hacen lo contrario. Reciben su sueldo y lo empiezan a gastar en los compromisos: los pagos futuros y las necesidades inmediatas. Muchas personas incluso se quejan de que el dinero se les va de las manos. Dejamos igualmente de dedicar recursos a las cosas importantes: a garantizar la seguridad de nuestros hijos, a construir un patrimonio.

Tenemos que cambiar ese paradigma. Pero si no sabemos qué es lo más importante —no tenemos claras nuestras prioridades— mucho de lo que hagamos carecerá de verdadero sentido.

Las deudas nos alejan de nuestras prioridades

Cuando compramos algo a crédito, estamos utilizando dinero que todavía no tenemos —que aún no hemos ganado— en esa adquisición. Por lo tanto, estamos comprometiendo nuestro flujo de efectivo futuro. Cada mes tendremos que pagar una parte de esa deuda (la mensualidad, o el pago de la tarjeta de crédito). Esto nos limita nuestro flujo de efectivo por ciento tiempopara hacer otras cosas: para destinarlo a lo que es verdaderamente importante.

Las deudas, por lo tanto, nos alejan de nuestras prioridades. Paradójicamente, si tenemos deudas, pagarlas y salir de ellas se debe convertir en nuestra primera prioridad. Una vez que quedemos liberados, tendremos los recursos para destinarlos a lo que es más importante para nosotros.

Te invito a visitar mi página http://PlaneaTusFinanzas.com – Finanzas Personales en tu Vida. Sígueme en Twitter: @planea_finanzas.

0 Comentarios
Comentarios
Periódico El Economista es una empresa de