Nunca compres casa si no tienes capacidad de pago
Adquirir una vivienda de manera incorrecta puede hacernos perder todo nuestro patrimonio.
Joan Lanzagorta
Ene 13, 2016 |
22:38
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No cabe duda de que adquirir una casa propia es el sueño de muchas personas y constituye, para ellas, una meta financiera muy importante. Pero no por ello debemos precipitarnos: hay que hacerlo bien y siempre que nuestra situación lo permita.

A través de mi blog, he escuchado la historia de muchas personas que han perdido todo precisamente por hacerlo sin pensar o sin tomar en cuenta su situación.

Javier, por ejemplo, me pidió ayuda. Compró una casa que ya no quiere porque está en una zona muy insegura. Me preguntó si podía devolverla al Infonavit. Le expliqué que este instituto no construyó la casa, sólo le prestó el dinero para comprarla. Las casas no son bienes que simplemente se puedan devolver, y mucho menos a la institución financiera. En este caso podría tratar de negociar una dación en pago; de ser así perdería todo lo que ya hubiese pagado, incluyendo el saldo que tenía en su subcuenta de vivienda. Otra opción: venderla, pero dadas las condiciones del inmueble, podría ser muy complicado.

Otra lectora, Martha, me escribió porque ya no podía pagar su casa. Pero, además, se dio cuenta de que su deuda era más grande que el valor de la propiedad, porque en esa zona los bienes raíces habían perdido valor. Quería ver opciones para tratar de conservarla, si podía buscar un refinanciamiento de su deuda para poder continuar con sus pagos.

También está el caso de los créditos conyugales. Lulú me dijo que está por divorciarse de su esposo por irresponsable. Adquirieron su departamento mediante un crédito conyugal, pero él no tiene trabajo y ella no tiene dinero para comprarle su parte. Podría seguir pagando la mensualidad completa por un tiempo, pero no para siempre. Tiene miedo de que terminen perdiendo la propiedad y además afectar su historial crediticio de manera importante.

Hay historias todavía peores, que son de terror. Por ejemplo, la de Alejandro, quien compró una casa hipotecada hace siete años y la sigue pagando, pero todo está a nombre del antiguo dueño. Me preguntó cómo podía hacer para poner todo a su nombre. Le tuve que explicar, con todo el dolor de mi corazón, que su patrimonio estaba en grave riesgo porque las casas hipotecadas no se pueden comprar ni vender a menos que la hipoteca se libere y liquide en el proceso. En su caso, tanto la casa como la hipoteca están a nombre de otra persona. Si el dueño no es alguien honorable, tendrá muchos problemas, porque la casa legalmente le sigue perteneciendo. Peor aun: si llegara a fallecer, la casa podría pasar a algún heredero y, si no dejó testamento, tendría que seguir un largo juicio en el que habría otras partes interesadas, por lo cual sus posibilidades no serían muy altas. Todo por hacer las cosas mal y sin conocimiento de aspectos legales.

Todos estos ejemplos ilustran cómo comprar una casa de manera incorrecta puede hacernos perder todo nuestro patrimonio, y peor aun, nuestras ilusiones. Lo más triste es que son casos relativamente frecuentes en nuestro país.

Todavía hoy me escribe una persona para preguntarme cómo puede hacerle para comprar una casa que le ofrecen si no tiene ningún enganche. Me pregunta: “¿Puedo usar lo que tengo en la subcuenta de vivienda en el Infonavit y el resto financiarlo con un banco?” La respuesta, desde luego, fue negativa.

Si uno no ha tenido capacidad de ahorro, ¿tendrá capacidad de pago? No lo creo. Un crédito hipotecario es algo serio y meterse en algo que uno no puede pagar sólo por la ilusión de tener una casa propia, siempre termina mal.

Desde mi punto de vista, si uno no tiene ahorrado por lo menos 20% del valor de la propiedad que quiere adquirir, más gastos notariales, además de un fondo para emergencias, aunque sea pequeño, no debería ni siquiera pensar en comprar casa. Uno no debería jamás intentar financiar aún más. Hay muchas razones para ello, incluso financieras, pero la más simple es que, contrario a lo que muchos piensan, los bienes inmuebles no siempre suben de valor. Hay ciclos de mercado, pero además una zona puede deteriorarse o volverse insegura, de tal forma que pocos quieran comprar vivienda ahí.

Por otro lado, si uno no puede pagar cómodamente las mensualidades de un crédito hipotecario con pagos fijos y tasas fijas a 15 años, entonces debería buscar una casa de precio menor. Los créditos a 20 años o con pagos crecientes nunca son una buena idea: si uno tiene que irse a estos esquemas para que le alcance, quiere decir que está comprando un inmueble más caro del que puede pagar.

Uno se puede apretar el cinturón por un tiempo sin problema, pero recordemos que son obligaciones de muy largo plazo. ¿De verdad queremos vivir ahorcados durante 15 años o más? ¿Qué pasaría si perdemos nuestro trabajo y nos tardamos en encontrar otro que nos pague por lo menos lo mismo, o si tenemos una mala racha y no tenemos un centavo para emergencias?

Te invito a visitar mi página: http://www.PlaneaTusFinanzas.com, el lugar para hablar y reflexionar sobre finanzas personales.
Twitter: @planea_finanzas

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