los precios son ajenos al contexto global
Petróleo barato no le hace ahorrar más en gasolina
Podría deducirse que si el precio del crudo es bajo, la gasolina también lo sería; sin embargo, hay varias razones para mantener los precios.
Juan Tolentino Morales
Ene 13, 2016 |
22:31

Tras ocho caídas consecutivas en su precio —llegando a niveles no vistos desde el 2003— el petróleo mexicano se encuentra en un difícil contexto internacional, que ha llevado a su abaratamiento a niveles históricos.

Esta baja en los precios ha sido bien vista entre los consumidores de países como Estados Unidos, donde como consecuencia del abaratamiento del hidrocarburo, la gasolina ha bajado de manera notable. Sin embargo, ante este panorama, ¿por qué la gasolina mexicana no ha tenido una variación similar en sus precios, más allá del reciente ajuste de 41 centavos?

“Hace un par de años, el barril de petróleo se cotizaba en 100 dólares; actualmente, la situación es totalmente diferente, con precios de poco más de 20 dólares. Los consumidores vemos el caso de Estados Unidos u otros países, en los cuales la materia como la gasolina es de libre competencia —cosa que aún no ocurre en México—, por lo que están aumentando las ventas de vehículos de seis u ocho cilindros sin ningún problema, y compran los galones con condiciones muy favorables. En México no ocurre así por nuestra condición particular respecto de la reforma energética y Pemex”, indica Oliver Ambía, académico del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM).

El precio de las gasolinas lo fija el gobierno federal, puntualiza por su parte Salvador Rivas, secretario académico de la Escuela de Gobierno y Economía de la Universidad Panamericana, por lo que la cotización es ajena al desempeño internacional de estos bienes.

“A pesar de que en este año entró la banda de fluctuación y la gasolina Magna disminuyó de 13.47 a 13.16 pesos en enero, en realidad el precio en nuestro país no está directamente establecido con base en la cotización en el mercado internacional de combustibles, dado que uno de los principales ingresos federales del gobierno es precisamente la venta de hidrocarburos y combustibles fósiles, entre ellos la gasolina”, detalla Rivas.

Mucho crudo, poca demanda

Desde hace varios meses, explican los especialistas, existe una competencia muy notable entre los diferentes productores de petróleo a nivel internacional. “Tenemos a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), encabezada por Arabia Saudita; otro bloque de compañías principalmente europeas y norteamericanas, y un tercer bloque como el caso de Rusia que, a pesar de ser grandes productores, no se inclinan por uno u otro grupo”, detalla Ambía.

Por otro lado, añade, está el bloque de demandantes o compradores, como es el caso de China. “En esta lucha, la tecnología ha jugado un papel relevante, ya que se han encontrado técnicas más sofisticadas para extraer el petróleo. Cuando el barril empieza a caer porque los países árabes —que extraen crudo a condiciones mucho más favorables y mayores márgenes de ganancia— empiezan a manejar su producción sin que tenga alguna relación con la demanda —es decir, mantienen sus niveles de producción—, se incrementan notablemente los inventarios, lo cual va trastocando eventualmente el precio”.

Para las compañías multinacionales en cualquier parte del mundo, en este contexto se dan las condiciones de conseguir crudo barato; sin embargo, para productores de petróleo o derivados de él, como el caso de México, y también de Ecuador, Brasil y Venezuela, en el continente latinoamericano, eso trastoca de manera significativa las finanzas públicas; es decir, se perciben menos ingresos.

Por ello, una interpretación muy cercana a la realidad es que el gobierno federal prácticamente mantiene los precios de la gasolina para contrarrestar los bajos ingresos que percibe por el petróleo, expone Rivas.

“A México le es más barato importar gasolina de otro país cuyo precio está fijado de manera internacional, y revenderlo en el mercado interno”, añade.

La caída, comenta Rivas, también afecta a los programas públicos del gobierno federal, cuyos subsidios están más ligados a los ingresos generados por los hidrocarburos.

“Las familias tienen una disminución en el bienestar económico si dependen de manera directa de estos programas públicos, como el apoyo al campo o a la industria manufacturera”, enfatizó.

A pesar de que el panorama no luce alentador, la compañía de servicios financieros Morgan Stanley prevé que, debido a la veloz apreciación del dólar, escenarios con barriles de petróleo entre 20 y 25 dólares son factibles.

Asimismo, como consecuencia de los bajos precios del petróleo, si bien algunos derivados del hidrocarburo como los plastificantes (aromáticos, nafténicos y parafínicos, utilizados para diversos tipos de aceites y aerosoles), el sector en conjunto podría verse afectado.

Por ejemplo, de acuerdo con un reporte de Banco Base, que cita información de la Oficina del Censo de los Estados Unidos, las exportaciones de productos manufacturados cayeron de manera generalizada durante octubre, siendo la maquinaria, el equipo de transporte no automotriz y los bienes derivados del petróleo y el carbón los más afectados del mes, tendencia que podría continuar.

1 Comentarios
Comentarios
A. Torres (no verificado)
Agregado:
17 Ene 2016 |
00:06 AM

Y que pasó con eso de que el petróleo es un bien escaso que ya pasó su pico máximo de producción y que se empezaría a agotar, ¿Es que todo fué un engaño para inflar el precio del petróleo? ¿Por qué parece que estamos en una etapa de bonanza petrolera? Si de verdad fuera un bien destinado a acabarse, no se actuaría de esta forma despilfarradora por parte de los petroleros, ¿O sí?