Factores conductuales en la fijación del precio del petróleo
El periodo de crecimiento en los precios del crudo estuvo acompañado de un optimismo exagerado.
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Existe hoy un sentido de volatilidad, pero no de progreso.
Daniel Kahneman, premio Nobel de Economía 2002

En los últimos meses, uno de los elementos que más ha contribuido a generar incertidumbre en las variables económicas y financieras del país —entre otras el tipo de cambio— lo constituye el precio mundial del petróleo.

Éste ha venido presentando una sistemática caída en los últimos años, después de haber alcanzado sus niveles más elevados en promedio anual hacia mediados del 2012.

Se trató de una tendencia creciente que inicio prácticamente desde 1998, la que se vio “momentáneamente” interrumpida por la crisis financiera del 2008, reanudando su tendencia de crecimiento casi de inmediato. Esta tendencia se vio revertida a partir del 2013, que se acentuó con caídas graves en el 2014 y el 2015, amenazando con profundizarse durante este 2016.

Si atendemos a las explicaciones fundamentales de esta caída, debemos mencionar por lo menos cuatro factores: en primer término la desaceleración del crecimiento mundial, particularmente de China. En segundo, el crecimiento de la producción de Estados Unidos, a partir de nuevas tecnologías de extracción, que lo llevaron de ser un importador a ser prácticamente autosuficiente.

En tercero, la negativa de los países productores de la OPEP, particularmente de Arabia Saudita, a disminuir sus niveles actuales de producción, ante un nuevo escenario de demanda mundial. Y en cuarto, recordando el dicho mexicano “Éramos muchos y parió la abuela”, el que a partir del levantamiento de las sanciones comerciales a Irán, la muy significativa producción petrolera de ese país se incorporará a los mercados mundiales.

Sin embargo, todas estas explicaciones fundamentales no son suficientes para entender la profundidad de la caída y el errático comportamiento de los precios en periodos tan cortos.

Si se analizan las cifras y tendencias del crecimiento mundial, el crecimiento de China, el consumo y la producción mundial de petróleo, e incluso las tendencias de uso de nuevos recursos renovables de energía, y se les contrasta contra el comportamiento reciente de los precios del barril, los datos duros no son suficientes para justificar la acelerada caída de los últimos dos años.

A partir del anterior, es conveniente examinar si existen elementos más allá de lo aparentemente técnico, que permitan explicar la hipersensibilidad de los mercados en la valuación del precio del petróleo, que al final de cuentas se determina en función de las expectativas de los mercados respecto del nivel de consumo futuro.

En este sentido, de acuerdo con diversas investigaciones, existen componentes especulativos y profundamente conductuales que explican la volatilidad de los precios del petróleo.

De las conclusiones de estudios como “Behavioural Approach to Oil Price Dynamics” y “Oil price dynamics: A behavioral finance approach with heterogeneous agents”, es posible inferir que el componente fundamental en la explicación del comportamiento de los precios del petróleo se ha debilitado, y que dichas variaciones (tanto en periodos de crecimiento como de caída) están más relacionados con fenómenos conductuales y especulativos en el mercado energético.

En este sentido, uno de los factores conductuales más relevantes en este sentido es la propensión de las personas (y los mercados los forman personas) a sobredimensionar sus expectativas optimistas, pero también a exagerar las expectativas pesimistas que tienen sobre el futuro.

Así, en muchos sentidos, el periodo de acelerado crecimiento de los precios estuvo fuertemente condicionado con una exageración del optimismo, que llevó a suponer que las tendencias de crecimiento se acentuarían y se prolongarían durante periodos que para la lógica y la historia económica mundial no eran viables.

Hoy, de la misma manera, la hipersensibilidad a los mercados lleva a sobredimensionar los efectos negativos asociados a temas como la desaceleración china.

En este sentido, en el mercado petrolero, como ocurre con cualquier mercado que se mueve a partir de la conducta y las percepciones humanas, estaremos sujetos a escenarios exagerados y volátiles, producto de los sesgos que conductualmente nos llevan a malinterpretar nuestro entorno y, sobre todo, nuestro futuro.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y director general de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo.
Síguelo en Twitter: 
@martinezsolares

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