Para hallar el mejor producto financiero, haz tu tarea
Un ejercicio comparativo puede ayudarle a obtener mejores condiciones de pago en tus finanzas.
Joan Lanzagorta
Ene 27, 2016 |
21:17
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Las instituciones financieras en México —en particular los bancos— suelen tener una oferta que a primera vista parece igual en todos, pero hay diferencias importantes, particularmente en los costos.

Por ejemplo, en créditos hipotecarios, las tasas de interés entre las distintas instituciones son muy similares. Sin embargo, algunas cobran una “comisión por autorización diferida”, que es un monto fijo mensual que depende del crédito otorgado en adición a los intereses, y otros no lo cobran.

Esta comisión, personalmente, me parece inaceptable, porque la cuota permanece igual aun si uno hace pagos anticipados. Es más, si uno prepaga su crédito, tendrá que pagar los meses restantes, dado que se trata de una comisión que se cobra de manera diferida. Si uno multiplica este importe por la cantidad de meses del préstamo, se dará cuenta de que el monto es muy significativo.

Por otro lado, algunos bancos ofrecen tasas de interés fijas, pero que se determinan de acuerdo con el historial crediticio del solicitante. La gente con el mejor historial puede tener acceso a una tasa inferior al promedio del mercado, práctica que desafortunadamente no está muy extendida entre otros actores de la industria.

Lo mismo sucede con otros productos financieros. La mayoría de las instituciones cobra cuotas por transferencias interbancarias —algunos 3.50 pesos, y otros hasta 7.50 más IVA por cada una. Otros bancos, sin embargo, las ofrecen de manera gratuita e ilimitada para cierto segmento de clientes. Dado que se han convertido en el medio de pago más conveniente, esto es muy relevante, ya que el ahorro puede ser considerable. Para mí el uso de medios electrónicos se debería incentivar, no penalizar, como hacen muchos bancos al cobrar comisiones elevadas por ello.

Diferencias importantes en tarjetas de crédito

En tarjetas de crédito, también se pueden encontrar diferencias enormes, tanto en tasa de interés como en comisiones. Si uno consulta los comparativos de la Condusef, se puede dar cuenta de que la diferencia llega a ser incluso de más del triple entre la tarjeta más barata de un segmento y la más cara, lo cual es muy relevante.

Hoy mismo, en México, existen tarjetas que cobran intereses anuales inferiores a 20% (pero están reservadas para personas de altos ingresos, excelente historial crediticio y se ofrecen sólo por invitación).

Algunos programas de recompensa incluso tienen un costo asociado, en adición a la cuota de la tarjeta; en otros casos son gratuitos. Los beneficios son también sumamente dispares en cuanto a la cantidad de puntos que se nos otorgan por nuestro gasto, y lo que podemos adquirir con ellos.

Los comparadores de productos financieros que hay en Internet (sitios que se dedican a ello) por lo general no son muy buenos. Son sitios diseñados para vendernos productos financieros, ya que algunos bancos les pagan una comisión por cada tarjeta de crédito o producto que se adquiera a través de esa plataforma.

Por eso mismo, suelen tener sólo información de los bancos con los que tienen un convenio, y aunque sí destacan los beneficios de cada producto, no mencionan los inconvenientes. Usualmente, toman la información de marketing proporcionada por cada institución financiera que decide hacer disponible su producto en esa plataforma.

Muchísima gente contrata productos financieros sólo porque se los ofrecen y piensan que es más fácil simplemente aceptarlos.

Me he topado con personas que tomaron un crédito de nómina que no necesitaban sólo porque al ir a la sucursal o al depositar un cheque, el cajero les dijo que estaba preaprobado y que si lo aceptaba, en ese momento le depositaban tres meses de su sueldo a su cuenta. Firmaron el papel que les entregaron sin conocer la tasa de interés, el seguro de vida asociado y otros cargos cobrados de manera automática.

Los bancos más grandes se concentran en vender más productos a sus clientes actuales, de alguna manera cautivos. Suelen ser también los más caros, pero venden fácilmente porque las personas se comportan de esta manera y no comparan.

¿Queremos seguir el rebaño y seguir dependiendo de los caprichos de los bancos? Definitivamente yo no, por eso no pago cuota anual en ninguna de mis dos tarjetas de crédito, ni por transferencias interbancarias, ni por retiros en cajero automático —incluso de un banco distinto. Mi crédito hipotecario —ahora ya liquidado— fue con condiciones muy favorables. No me costó trabajo, sólo navegar por las páginas de los bancos y de la Condusef, utilizar los simuladores y comparar.

Para encontrar el mejor producto financiero para ti, el que te sea más conveniente, tienes que hacer tu tarea. Nadie —ni los expertos- puede hacerlo por ti.

Te invito a visitar mi página: http://www.PlaneaTusFinanzas.com, el lugar para hablar y reflexionar sobre finanzas personales.
Twitter: @planea_finanzas

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