Blinda tus finanzas personales (II)
Al asegurarnos, debemos priorizar y enfocarnos en lo verdaderamente importante para nosotros.
Joan Lanzagorta
Feb 10, 2016 |
20:30
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(Segunda de dos partes)

La capa de protección

Dice el dicho que más vale prevenir que lamentar. Por eso la protección siempre debe ser la primera capa en nuestro blindaje financiero.

Sin embargo, aunque ello disminuye el riesgo de que nos pueda pasar algo malo, no elimina esa posibilidad por completo. Aun así podemos ser muy vulnerables ante una situación externa.

Para eso está la capa de protección, la cual, dicho sea de paso, debe ser bastante gruesa. Debemos tomar en cuenta todos los aspectos, empezando por lo que es verdaderamente importante para nosotros, ya que muchas personas pierden eso de vista.

Por ejemplo: muchos aseguran su automóvil, pero no su casa. Es cierto: es más probable que choquemos o se roben el vehículo, pero perder nuestro hogar es perderlo prácticamente todo, no sólo cosas materiales sino también infinidad de aspectos sentimentales, como recuerdos que conservamos ahí.

Como mencionamos antes, la capa de protección tiene que ser bastante gruesa. Debe incluir seguros, pero no sólo eso, porque hay muchos riesgos que no pueden asegurarse por completo (por ejemplo, la inflación o la pérdida de nuestro cliente más importante, si somos profesionistas independientes).

Prioridades y probabilidades

Para saber cómo protegernos tenemos que empezar como ya dijimos: con lo más importante. Es decir, debemos detectar cuáles son las situaciones que podrían tener una consecuencia más de‑
safortunada para nosotros y desviarnos del camino hacia nuestras metas.

Es un ejercicio de reflexión para determinar cuáles son nuestras prioridades en materia de protección.

No nos distraigamos con pequeñeces. hoy en día, hay un boom de seguros que cubren cosas pequeñas, por un costo modesto. Todos los días recibimos publicidad de tarjetas de crédito o servicios en donde se nos ofrece un “beneficio adicional” por un costo pequeño.

No tengo nada en contra de estos seguros, al contrario, a veces pueden ser útiles, pero su alcance es limitado. En todo caso, deben ser complementarios a soluciones que realmente nos brinden protección.

Nuestra prioridad debe ser obtener la mejor cobertura que podamos pagar. En ese sentido, es importante comparar no sólo el precio, sino el producto completo. De la misma manera como se compara un auto compacto con un deportivo de lujo: su precio es muy diferente, pero también lo son las prestaciones.

En el mercado hay infinidad de productos diferentes. No es sencillo compararlos de manera adecuada —de hecho, los comparadores por Internet hacen un buen trabajo sólo con el precio pero dejan un poco de lado todo lo demás.

Por eso es importante contar con un buen agente de seguros, pero no un buen vendedor, sino alguien que sea profesional, que entienda primero nuestras necesidades y conozca el mercado, y que realmente busque ayudarnos a construir esa segunda capa de blindaje financiero.

También debemos conocer las coberturas que tenemos, como las que incluyen nuestras tarjetas de crédito o débito. Poca gente las utiliza pero pueden ser valiosas como, por ejemplo, el seguro de garantía extendida, que en ocasiones es gratuito para ciertos tarjetahabientes, o el seguro de accidentes en viajes. Leamos las guías de beneficios que los bancos tienen que darnos; hay que exigirlas.

Conozcamos a fondo nuestras coberturas

Por otro lado, leamos también nuestras pólizas y, si no entendemos algo, sentémonos con nuestro agente para que nos explique. Si no lo hace, es una señal de alerta: busquemos otro.

Ahora bien, no todo se puede cubrir a través de seguros. Por eso es importantísimo contar también con un buen fondo para emergencias, equivalente a por lo menos tres meses de gasto corriente (aunque algunas personas, como los profesionistas independientes, podrían necesitar más).

Además de que nos ayudará a costear cosas pequeñas (por ejemplo, el deducible de nuestros seguros en caso de que suceda algún incidente, o alguna reparación de emergencia), es particularmente útil en caso de pérdida de empleo.

Aun con una liquidación, a veces las personas se tardan mucho tiempo en conseguir un trabajo que tenga una remuneración que nos permita continuar con nuestro nivel de vida. Un buen fondo de emergencias puede darnos mucha tranquilidad en ese sentido pero, sobre todo, nos ayuda a no desviar el camino hacia nuestras metas financieras.

Te invito a visitar mi página: http://www.PlaneaTusFinanzas.com, el lugar para hablar y reflexionar sobre finanzas personales.
Twitter: @planea_finanzas

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