QUIENES CUENTAN CON UN BUEN HISTORIAL tienen MEJORES RELACIONES
Cómo su score crediticio incide en su vida amorosa
Según un estudio de la Reserva Federal, existe una vínculo entre los patrones de pago y la duración de las relaciones.
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Cuando se menciona el amor y el dinero en una misma oración, la relación entre ambas puede ser conflictiva; sin embargo, una mala administración de las finanzas en pareja puede ser sumamente perjudicial para las relaciones y el matrimonio.

“El (tema del) dinero en la pareja es un factor de movilidad y de seguridad de un individuo dentro de la relación, y apunta a problemáticas en las que el dinero adquiere un papel negativo en la relación de pareja”, advierte Guillermo Seañez, director comercial de Old Mutual México, quien halla cinco puntos vulnerables en las relaciones.

Por ello, el buen manejo del dinero es fundamental, y una de las prácticas que llevan a unas finanzas personales sanas es la de no tener deudas o, cuando menos, ser un buen pagador en productos como la tarjeta de crédito o los financiamientos en general.

La cualidad de pagar en tiempo y forma no sólo puede darle alegrías a nuestra cartera, sino también a una vida en pareja, esto debido a que se ha descubierto que existe un vínculo entre la calificación crediticia y la duración de las relaciones de las personas.

Según el estudio “Credit Scores and Committed Relationships” de Jane Dokko, Geng Li y Jessica Hayes del Board of Governors of the Federal Reserve System en Washington, las parejas que cuentan con un historial crediticio sano tienden a comprometerse más en sus relaciones, lo que deriva en noviazgos o matrimonios de mayor estabilidad y duración.

Los hábitos de un buen pagador

¿Qué prácticas hacen a un buen pagador? Quizá podríamos destacar de manera muy rápida dos: el compromiso y la organización. Según el estudio de la Reserva Federal, las puntuaciones de crédito están correlacionadas con la probabilidad de formar una relación con las mismas cualidades (compromiso y organización).

Por ello, el tamaño de la brecha en el score crediticio de la pareja puede predecir (aun tomando en cuenta otros factores financieros como el uso del crédito y presentación de imprevistos) qué tan duradera será una relación.

Es decir, si una pareja tiene un buen historial crediticio, es más probable que permanezcan juntos por un gran periodo. Además, detalla el documento, la calificación de nuestros hábitos de pago es un buen reflejo del nivel de confianza de la gente.

Un ejemplo de ello es que las personas que cuentan con un score crediticio por encima de la media tienen 14% más probabilidad de entrar en una relación seria durante el siguiente año.

Por el contrario, las parejas más desiguales en cuanto a su historial tienen más probabilidades de separarse. Por ejemplo, tomemos en cuenta que en Estados Unidos el score crediticio va del cero al 850; quienes tienen menos de 640 puntos no son candidatos a créditos, mientras que quienes tienen una calificación superior a 760, sí.

Dicho esto, una diferencia de 66 puntos en los historiales de una pareja implica una probabilidad de 24% de que se separen durante el segundo, tercer o cuarto año juntos, y 12% durante el quinto o el sexto.

Del mismo modo, las similitudes entre los individuos cuando se trata de los componentes que intervienen en la generación de un historial (eventos negativos, el uso de líneas de crédito, la duración del historial de crédito) también tienen una relación estadística y económicamente significativa con la probabilidad de separación en el tercer o cuarto año, según el documento.

Sinceridad sentimental... y financiera

Así como en otros rubros, ser claros en cuanto a las finanzas de pareja se refiere es clave para mantener una relación estable. Entre los obstáculos más comunes, según Old Mutual, se encuentra la competencia financiera cuando ambos en una relación trabajan y tienen una historia de libertad económica, por lo que les resulta difícil recibir dinero del otro, ya sea hombre o mujer.

Asimismo, se encuentra un tema de género, en el que algunos hombres asumen un papel tradicional de proveedor único, lo que lleva a que puedan caer en problemas financieros y tensión en la pareja.

En tanto, algunos ocultan la cantidad que ganan. Seañez advierte que algunas personas que actúan como único proveedor habitúan a sus parejas a la idea de la abundancia, aunque ello no corresponda a su realidad, y terminan por incurrir en deudas y problemas financieros.

juan.tolentino@eleconomista.mx

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