La volatilidad que se vive actualmente es inherente 
a los mercados financieros
Pese al entorno nacional e internacional, debemos permanecer siempre en el camino, ejecutando nuestra estrategia de inversión de manera disciplinada.
Joan Lanzagorta
Feb 15, 2016 |
20:16
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Este 2016 ha iniciado con una gran volatilidad en los mercados financieros. Hemos visto cómo se han depreciado muchas monedas frente al dólar (siendo el peso mexicano una de las más afectadas en estas primeras semanas del año). También cómo las bolsas de Valores, de manera generalizada, en todo el mundo, han sufrido bajas importantes. Cabe destacar que pueden caer todavía más, ya que las valuaciones siguen siendo relativamente elevadas en muchos casos.

Existen dos caras de la moneda

Por lo general ,cuando esto pasa, hay muchos “expertos” que tratan de dar su visión sobre qué es lo que se puede esperar en estos temas. Algunos son demasiado optimistas y piensan que es un ajuste normal en los mercados, por lo cual ven una buena oportunidad de comprar. Otros tienen una visión completamente catastrófica y alarmante; dicen que la economía mundial está a punto de derrumbarse.

No es la primera vez que pasa esto con la economía mundial y obviamente tampoco será la última. Es una película que ya hemos visto muchas veces. El ambiente financiero se siente enrarecido y todo mundo empieza a hablar, generando un ruido inmenso, especulaciones y, en ocasiones, hasta pánico. ¿Por qué no somos capaces de separarnos de él? ¿Por qué nos da tanto miedo que venga una caída todavía mayor en el valor de muchas acciones?

No pierda de vista sus objetivos de inversión

Demasiada gente pierde de vista lo que es importante: su objetivo de inversión (ya sea a corto, mediano o largo plazo), su tolerancia al riesgo y la disciplina que todos tenemos que guardar a la hora de invertir. Se nos olvida que nunca tenemos que tomar decisiones —sobre todo cuando se habla particularmente de temas de inversión— basadas en sentimientos y emociones. Por el contrario, siempre tiene que haber una estrategia y, cualquiera que ésta sea, debemos aplicarla siempre de manera disciplinada, evaluando el todo del entorno actual pero no dejándonos llevar. Ése es el secreto del éxito.

Muchas veces he visto cómo inversionistas que aparentemente son de largo plazo y que construyeron un portafolio basado en sus objetivos de inversión y tolerancia al riesgo, de repente se asustan y venden todos sus activos invertidos. Eso quiere decir que estaban tomando más riesgo del que podían aguantar. Cuando las aguas se ven tranquilas, todo mundo quiere nadar en lo profundo, a pesar de la advertencia de que las fuertes corrientes pueden aparecer de manera inesperada.

También he visto cómo traders, que son de corto plazo, abandonan sus herramientas y toman decisiones basadas en la emoción. Piensan, por ejemplo que una acción ya bajó demasiado y que va a empezar a subir, a pesar de que sus modelos no han disparado una señal en ese sentido. Empiezan así a tener una mala racha.

Yo no sé si estamos ante una simple corrección o si es el inicio de un gran ciclo recesivo en la economía mundial. Francamente no me importa, porque yo me enfoco en mis objetivos de inversión, independientemente de los momentos del mercado. Sigo ahorrando para mi retiro y deposito cada mes en mis cuentas de inversiones. Hago un rebalanceo periódico: por lo menos cada año o bien cuando los movimientos del mercado generan una desviación mayor a 5% sobre los porcentajes óptimos que he determinado para mis necesidades particulares. No tomo decisiones basadas en mis emociones, nunca, porque he visto que la gente que lo hace termina perdiendo buena parte de lo que tiene invertido.

La volatilidad es inherente a los mercados financieros. Siempre ha estado ahí. Los mercados son como el mar: a veces los movimientos son muy suaves, pero también pueden venir temporales que generen olas gigantescas. Cuando diseñamos un portafolio que se ajusta a nuestra tolerancia al riesgo, significa que, cuando vengan esas grandes olas, los movimientos que vemos en el mismo no nos deben causar miedo, no nos deben quitar el sueño.

Debemos permanecer siempre en el camino, ejecutando nuestra estrategia de inversión de manera disciplinada. Siempre. Sin importar el ruido allá afuera, sin importar que el cielo se vea oscuro, porque eso es parte de la vida. A veces sale el sol, a veces cae una gran tormenta. Lo mismo pasa en los mercados financieros y, en ambos casos, tenemos que seguir adelante.

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