Los retos actuales para la independencia de los jóvenes
Actualmente, es difícil para un joven abandonar el hogar en condiciones favorables.
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Siempre existe un momento durante la juventud en que una puerta se abre y deja 
entrar el futuro.
Graham Green, escritor británico

Nuestro país, al igual que el resto del mundo, ha presentado cambios demográficos significativos que generan impactos de suma relevancia en la conducta y existencia de las familias.

Cambios como los que vemos en la esperanza de vida, la reducción de la tasa de fecundidad y en el número de hijos promedio por matrimonio tienen implicaciones fundamentales para las familias y afectan simultáneamente su conducta y generan nuevos retos económicos y financieros en temas tan importantes como la planeación para el retiro.

Sumado a lo anterior, existen cambios derivados de modificaciones estructurales en los entornos económico, laboral y financiero, que también están —y estarán— generando cambios en las conductas y en la estructura misma de las familias.

Particularmente para los jóvenes de sectores medios urbanos, se está transformando un tema específico de interés aspiracional.

En la visión imperante, la mayoría de los jóvenes aspiraba a alcanzar la independencia económica de sus padres y materializar ésta a través del establecimiento de una familia propia o (más recientemente, al disminuir progresivamente el porcentaje de jóvenes que desean casarse o por lo menos retrasando la edad de matrimonio) simplemente estableciendo un hogar propio, con una vivienda rentada e idealmente adquirida después en propiedad.

Esta expectativa se está transformado en el mundo, y México no es la excepción.

En el estudio “Household Formation Over Time: Evidence from Two Cohorts of Young Adults”, de Daniel Cooper y Maria José Luengo-Prado, publicado por el Banco de la Reserva Federal de Boston, se muestra que en Estados Unidos se presenta una tendencia de qué lleva a los jóvenes a que posterguen la edad en que pueden adquirir esta autonomía.

Actualmente, este mismo fenómeno es observable en el país, y las tendencias que lo impulsan están relacionadas con la reducción de la capacidad de compra del salario promedio, así como con la disminución relativa de los salarios a los que pueden aspirar los jóvenes al iniciar su vida laboral, incluyendo aquellos que han concluido una carrera universitaria.

Nuevos retos

Hace 30 años, para un joven de clase media, su salario al comenzar una vida profesional tenía una capacidad de compra tal que le permitía rentar una vivienda en una zona similar a la que él hasta ese momento habitaba con sus padres.

Adicionalmente, hoy, ante fenómenos de concentración de población (particularmente en las principales zonas metropolitanas del país), el costo del alquiler ha crecido por encima de la inflación, limitando la capacidad para los jóvenes de acceder a ese tipo de viviendas.

Un salario con menos capacidad de compra en zonas de precio creciente alimentan el fenómeno. En cuanto a la compra, los costos elevados del crédito hipotecario obligan a la búsqueda de nuevas zonas habitacionales de menor costo relativo.

En México, gradualmente empezamos a presentar una condición en la que los jóvenes están imposibilitados para abandonar el hogar familiar en condiciones relativamente favorables al iniciar su vida profesional.

Y esta circunstancia no sólo afecta a los jóvenes, también contribuye a generar un alargamiento de las presiones financieras para la familia de sus padres, al mantener la relación de dependencia por un periodo más prolongado.

El problema tiene raíces estructurales profundas en un país como México. Sólo podrá gradualmente resolverse mejorando las condiciones de su estructura de empleos y de salarios, así como mediante una planeación urbana que evite la generación de burbujas en precios de inmuebles en zonas de alta demanda.

Para los jóvenes, es fundamental entender que el entorno laboral es sumamente competitivo, y que la preparación orientada a la vida profesional es la vía más segura para buscar mejores empleos. También deberán reflexionar sobre la importancia de una conducta financiera que reconozca esta nueva dinámica y les evite incurrir en acciones como el endeudamiento, que limiten su ansiada independencia financiera.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y director general de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo.
Síguelo en Twitter: 
@martinezsolares.

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