¿Qué sería de la economía sin nosotras?
La mayoría de las decisiones de ahorro e inversión en los hogares las toman las mujeres.
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No cabe duda de que si alguien ha captado las miradas del panorama económico actual es Janet Yellen, quien ha sido el centro de atención por su influencia en la política monetaria de Estados Unidos y la expectativa de que suban las tasas de interés. Por otra parte, recientemente y del otro lado del mundo, Angela Merkel, canciller de Alemania, acaparó los reflectores del escenario económico y político, en su posición como líder de los países europeos ante el problema de la deuda en Grecia y su posible salida de la zona euro.

¿Qué tienen en común estos dos personajes? ¡Exacto! Ambas son mujeres que han llegado a cargos que hace 50 años no hubiéramos imaginado.

En diversos episodios de la historia, las mujeres han impulsado, de forma importante, el crecimiento económico. Por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial ellas tomaron los puestos de trabajo en industrias que tradicionalmente habían sido para hombres. Esto fue determinante en la recuperación económica y en la reestructura de los países devastados tras la guerra. También existen estudios sobre Estados Unidos que muestran que las mujeres que se incorporaron al mercado laboral a partir de 1970 han contribuido con la cuarta parte de lo que es la economía de ese país hoy en día.

El rol de las mujeres en el mundo es cada vez más amplio y diverso, ya sea desde el trabajo en el hogar, en la fábrica o en sus propios negocios; como inversionistas, defensoras de las causas sociales, diplomáticas o inmersas en el mundo de la política; tomando decisiones en empresas y organizaciones públicas y privadas que afectan directa o indirectamente el crecimiento económico.

Si lo piensas, la mayoría de las decisiones de consumo, ahorro e inversión en los hogares las toman las mujeres. Algunas encuestas sugieren que ellas toman cerca de 80% de decisiones de consumo. Con más oportunidades de trabajo y más dinero en los bolsillos, las mujeres han orientado importantes recursos hacia bienes y servicios que mejoran el bienestar de su familia, principalmente de sus hijos. Todas estas decisiones se ven reflejadas en el crecimiento económico.

Ya sea desde el trabajo no remunerado o el mercado laboral, la contribución de las mujeres a la economía es cada vez mayor. Sin embargo, la brecha de género aún es grande en educación, salarios y oportunidades laborales.

Mientras que la participación de los hombres en el mercado laboral es de 72%, la de las mujeres es apenas de 47 por ciento. La ONU estima que las mujeres podrían aumentar su ingreso hasta en 76% si las brechas laborales y salariales se cerraran, lo que significaría un incremento de 17 billones de dólares a nivel mundial.

Cerrar estas brechas no se logrará de la noche a la mañana, pero empezar por reconocer que las capacidades para los diferentes roles de nuestra sociedad no radican en el género y aceptar que todos tenemos igual derecho al acceso al mercado laboral y a una remuneración equitativa empodera a hombres y mujeres. Debemos pensar cómo contribuir a reducir estas brechas, impulsando así el desarrollo profesional de otras mujeres y con ello el crecimiento económico.

El hecho es que el rol de la mujer día a día incrementa su influencia en la política monetaria, ya sea para impulsar la actividad económica de un país o para hacer crecer las finanzas personales de cualquier hogar.

La autora es estratega de Portafolios BBVA UHN.

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