No todas las cuentas bancarias son iguales
El panorama ha cambiado. Hoy en día los bancos están intentando ofrecer, con mayor o menor éxito, una oferta segmentada.
Joan Lanzagorta
Mar 16, 2016 |
21:59
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Durante mucho tiempo, los bancos en México manejaban ofertas similares. Se trataba de cuentas de depósito con o sin chequera, que en esencia ofrecían los mismos beneficios. Quizá la única diferencia real estaba en las comisiones que cobraban a sus clientes.

Desde luego, con el paso del tiempo, el panorama ha cambiado significativamente. hoy en día, los bancos están intentando ofrecer, con mayor o menor éxito, una oferta segmentada. Para atraer nuevos clientes o simplemente para retener a los cuentahabientes que les son más rentables.

Por eso hoy en día vemos conceptos como Banca Premium, Banca Preferente, Premier o Select, que buscan ofrecer diferenciadores importantes, como comisiones más bajas, productos bancarios de alto valor agregado (tarjetas de débito Platinum o World Elite, con servicio de concierge), asistencias incluidas y además, líneas de atención especializadas y personalizadas para ayudar al cliente en caso de algún problema. En ocasiones, se ofrecen tasas de interés más bajas en ciertos créditos, o la exención del cobro de comisión por apertura.

Por lo general, para participar en este segmento de clientes, las instituciones bancarias establecen ciertos criterios, como, por ejemplo, un saldo mínimo en la cuenta o en inversiones ligadas a ella, mantener crédito hipotecario grande, depósitos de nómina significativos o incluso un nivel de facturación mensual en tarjeta de crédito. Cada institución tiene los suyos , y son a veces muy diferentes.

De no cumplirse estos criterios, dependiendo del banco, se cobra al cliente una renta mensual muy alta para seguir teniendo acceso a estos “privilegios”. Además, los criterios están sujetos a cambio en cualquier momento y, en algunos casos, también sin previo aviso, por lo cual si uno es cliente “especial” hoy puede no serlo mañana, por el simple hecho de que el banco cambió sus políticas.

En estos casos, salvo algunas excepciones, no se puede simplemente reclasificar al cliente. Si éste no quiere pagar la renta mensual, que es en realidad una penalización, tendrá que cancelar sus cuentas y abrir otras —con número distinto—, lo cual muestra una completa falta de visión de largo plazo por parte de los bancos.

Por otro lado, estamos viendo ciertas instituciones en nuestro país que buscan innovar de otra manera. Existen ya bancos que ofrecen servicios 100% en línea, sin sucursales. Que además rembolsan el cobro de comisión por retirar en cajeros de otros bancos (hasta dos al mes) y acceso a inversiones con tasas mucho mayores que otros bancos (y atractivas en términos reales) a partir de montos relativamente bajos. No obstante, ciertos servicios, como transferencias interbancarias, sí generan comisión, lo cual desde mi punto de vista les resta atractivo.

También hay cuentas a la vista (con liquidez diaria) que pagan 100% de Cetes a 28 días, sin ningún cobro de comisión y que además cuentan con servicio a domicilio en caso de que el cliente requiera efectivo. El único requisito para el pago de intereses es mantener el saldo mínimo solicitado: de lo contrario no hay penalización ni cobro alguno, simplemente no se pagan intereses.

Todo esto en bancos que si bien no son grandes, están regulados y protegidos por el IPAB como todos los demás. Por lo cual, nuestro dinero está seguro en ellos (hasta el límite cubierto por dicho instituto). Mucha gente, sin embargo, no conoce estas opciones, porque no se da a la tarea de investigar y comparar.

Del lado contrario, hay también bancos que se están volviendo muy molestos. Con tal de colocar más sus productos, llaman a todas horas y por distintos medios, para ofrecer “promociones”. Aunque uno no esté interesado, vuelven a llamar. Si uno les pide que por favor registren en su sistema que no interesa y que por favor ya no molesten, lo siguen haciendo. Su formato para limitar el uso de mis datos personales es una desgracia y sus procedimientos para ello, peores. Podría inscribirme en el REUS, pero no es tampoco mi interés. Por ello, prefiero cancelarles mi cuenta principal y una tarjeta de crédito —todo lo que tengo en esa institución— por su falta de sensibilidad.

Entonces, no todas las cuentas bancarias son iguales. Tampoco todos los bancos. Como clientes, nosotros tenemos el poder de escoger lo mejor para nuestra situación y necesidad particular.

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