Otra vez la cuesta ¿de enero?
Sugieren que antes de enfocarse en el pago de deudas habría que formar un pequeño fondo para imprevistos.
Joan Lanzagorta
Ene 4, 2017 |
19:56
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Algunos lectores me han pedido que hable sobre la famosa cuesta de enero, la cual este año será mucho más pronunciada que en otras ocasiones por varias razones. Al gasolinazo se le han sumado importantes incrementos en otras tarifas como el gas natural, la electricidad, así como diversos servicios públicos, lo cual necesariamente se traducirá en alzas de precios en una gran variedad de productos.

Por otro lado, aún antes de que Trump haya tomado posesión, ya se han anunciado cancelaciones de inversiones muy importantes como la de la nueva planta de Ford en San Luis Potosí. La élite mexicana nunca quiso fomentar el mercado interno, ni aprovechar otro tipo de alianzas comerciales. Por el contrario, cada día se hizo más grande la dependencia hacia Estados Unidos. Lo vamos a resentir como país, y mucho.

Lo triste es que la clase política (y empresarial) está tan dormida en sus laureles, que no veo que estemos usando esta crisis como una oportunidad para enmendar el camino, fortalecer el poder adquisitivo de nuestra gente (para crear un mercado interno fuerte) y aprovechar otro tipo de alianzas que equilibren el panorama geopolítico mundial.

En fin, no quiero discutir mucho sobre política porque no es el objetivo de este espacio, sino hablar de finanzas personales y de lo que nosotros podemos hacer para sortear de mejor manera esta cuesta que, tristemente, no será sólo de enero ni tampoco del primer trimestre.

Por eso quiero enfatizar lo que escribí en mi entrega anterior sobre los retos del 2017: la gente que tiene sus finanzas personales en orden, que no tiene deudas de corto plazo, que cuenta con un fondo para emergencias y que se enfoca en sus objetivos, en lo que puede controlar, es la que está mucho mejor preparada.

Quienes adquirieron deudas, aún a meses sin intereses, durante el Buen Fin o las promociones navideñas, tienen comprometido su flujo de efectivo todo este año (tienen que pagar esas mensualidades, esas deudas, con el dinero que esperan ganar en el 2017). Desde luego, es poco probable que estas personas tengan un colchón para enfrentar alguna situación imprevista, por lo cual están en una posición extremadamente vulnerable y muy expuestos a lo que pueda o no pasar.

La buena noticia es que hay cosas que se pueden hacer. Lo primero es empezar por el principio y conocer la magnitud de nuestro problema. ¿Cuál es nuestra situación financiera actual? Listemos por un lado nuestros activos (lo que tenemos: dinero en el banco, inversiones, el valor de nuestra casa) y por otro lado nuestros pasivos (lo que debemos: tarjetas de crédito, préstamos personales o de nómina, de coche, hipotecarios, entre otros). La diferencia será nuestro patrimonio. ¿Es positivo o negativo?

A continuación hagamos un análisis de nuestro flujo de efectivo: los ingresos que recibimos y los compromisos que tenemos (por ejemplo pagar los servicios como renta, luz, agua, la comida para la casa y nuestras deudas). ¿Qué tanta flexibilidad tenemos?

Con ese análisis habrá que hacer un plan de gastos, un presupuesto en el cual la prioridad sea reducir nuestros pasivos. Esto se logra pagando el mínimo a todos nuestros acreedores y una cantidad adicional, lo más que podamos, otra estrategia es atacar primero el crédito con el menor saldo, para salir de esa deuda rápidamente y luego enfocarnos en las demás.

Desde luego, dependiendo de qué tan endeudados estemos, esto puede llevar tiempo, incluso más de un año, pero vale la pena enfocarnos en ello si queremos de verdad cambiar nuestra situación.

Algunos autores sugieren que antes de enfocarse en el pago de deudas (desde luego, seguir pagando el mínimo en todas) habría que formar un pequeño fondo para imprevistos —por ejemplo de 5,000 o 10,000 pesos (un buen parámetro es el deducible de nuestro seguro de auto o del de gastos médicos). Será un pequeño colchón que nos permitirá una cierta flexibilidad. En mi opinión esto es válido pero dependerá de la situación de cada quién: hay gente tan endeudada que no puede permitirse este lujo.

Desde luego, los ingresos extras que recibamos (algunas empresas dan aumentos de sueldo o pagan bonos en el primer trimestre del año) los podremos utilizar para dar un bajón importante a nuestras deudas y mejorar nuestro perfil financiero.

Enfocarnos en sanear nuestras finanzas personales debe ser una prioridad siempre, pero más en tiempos difíciles. Una vez que hayamos salido de esta situación, podremos aprender de nuestros errores y enfocarnos, ahora sí, a construir patrimonio y mejorar de fondo nuestra calidad de vida.

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