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Mejora tu vida financiera paso a paso (I)
Muchas personas tenemos como objetivo llevar una vida feliz, tranquila y en equilibrio. Para eso todos sabemos ya lo que tenemos que hacer: alimentarnos sanamente, hacer ejercicio o deporte, tener amigos y desde luego manejar bien nuestro dinero. Pero no todos lo saben hacer.

(Primera de cuatro partes)

Muchas personas tenemos como objetivo llevar una vida feliz, tranquila y en equilibrio. Para eso todos sabemos ya lo que tenemos que hacer: alimentarnos sanamente, hacer ejercicio o deporte, tener amigos y desde luego manejar bien nuestro dinero. Pero no todos lo saben hacer.

De hecho, una de las principales causas de estrés de la gente (y de peleas en pareja) tiene que ver con asuntos de dinero. No se puede vivir tranquilo si uno sabe que debe dinero, o si tiene que enfrentar una emergencia sin un peso ahorrado. Por eso es tan importante aprender a manejar nuestros recursos y conseguir una buena relación con el dinero. En otras palabras, tomar nosotros el control.

¿Cómo hacerlo? No es tan difícil, los primeros pasos tienen que ver con cómo estamos (de dónde partimos) y cuáles son nuestros objetivos (hacia dónde queremos llegar). Una vez que tenemos esto claro entonces podemos trazar la ruta.

Antes de empezar quiero ser enfático en algo que me parece fundamental: cuando definimos nuestros objetivos, tenemos que ser realistas e ir paso a paso. Por ejemplo, si uno está muy endeudado no podemos pensar en invertir o en crear patrimonio: primero hay que salir de deudas. Ese es el lugar donde queremos ir (y será nuestro punto de partida para el siguiente destino).

Ahora sí, a continuación encontrarás una guía sobre cómo mejorar tu vida financiera, paso a paso:

1.- Encuentra tu punto de partida: elabora tu balance personal. Esto te permite conocer qué tienes y cuánto debes. Es muy importante porque es una fotografía de cómo estás hoy, y además te permite sacar conclusiones interesantes.

Para hacerlo simplemente pon de un lado tus activos (saldos de cuentas de cheques, ahorros e inversiones, incluyendo tu afore). Si tu casa es propia o la estás pagando con un crédito hipotecario también pon ahí, al final, su valor. No incluyas el valor de tus autos a menos que tengas un crédito relacionado con alguno de ellos, ya que éstos son bienes que se deprecian, es decir, cada mes valen menos.

Ahora haz lo mismo con tus pasivos, esto es, tus deudas: tus tarjetas de crédito, préstamos personales y otros créditos.

La resta entre ambos (tus activos menos tus pasivos) es el tamaño de tu patrimonio. Es importante que reflexiones sobre lo que te dicen esos números. ¿Qué tan endeudado estás? ¿Tu patrimonio es negativo, en otras palabras, debes más de lo que tienes? O, por el contrario, ¿estás mejor de lo que pensabas?

2.- Si tienes deudas de corto plazo (tarjetas de crédito, préstamos personales y de automóvil) entonces tu primer objetivo debe ser liquidarlas. Estos créditos afectan tu flujo de efectivo: una parte de lo que ganas lo tienes que destinar a pagar la mensualidad, lo que significa que no puedes usar ese dinero para otras cosas (como por ejemplo ahorrar o construir patrimonio). Por eso es tan importante salir de ellas.

¿Cómo hacerlo? Con estrategia, es decir enfocándonos en pagar una y luego otra y así sucesivamente. Desde luego, manteniendo todas al corriente. En otras palabras, enfocarnos significa pagar lo más que podamos a ese crédito y el mínimo en todos los demás. Cuando hayamos terminado con él, nos enfocamos en el siguiente y así hasta terminar.

Ahora bien, ¿cómo decidimos qué deuda hay que pagar primero? Aquí hay dos escuelas distintas.

La primera —que es muy razonable— sugiere que la mejor estrategia es enfocarnos primero en la deuda más cara (tasa de interés más alta), luego en la siguiente más cara y así sucesivamente hasta terminar. Esto maximiza el ahorro total en intereses, por lo que podríamos decir que es, financieramente, el enfoque más óptimo.

Sin embargo, muchos expertos dicen (y coincido) que 80% de las finanzas personales tiene que ver con asuntos de comportamiento humano, con psicología. Esta es la razón por la cual ellos sugieren enfocarnos primero en la deuda más baja. Esto nos permite salir de ella rápidamente, lo cual nos motiva para seguir adelante, sabiendo que sí se puede. Y así sucesivamente.

Cualquiera de estos dos enfoques (e incluso una combinación) puede funcionar, dependiendo de tu situación particular.

Encontrarás los siguientes pasos en las próximas colaboraciones.

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