Economía conductual
Las expectativas económicas futuras
Estar atentos a lo que ocurre en la coyuntura actual permite que las familias tomen mejores decisiones.

“Verificar los resultados contra las expectativas muestra dónde están las fortalezas, dónde se requiere mejorar y en dónde se carece de conocimiento e información”.
Peter Drucker, teórico del management.

La semana pasada tuve la oportunidad acudir al Seminario de Inversiones 2017 organizado por Compass Group, durante el cual expertos internacionales y nacionales se refirieron a las expectativas del entorno económico y financiero mexicano y global.

Destacó en varias de las presentaciones la preocupación existente por los riesgos asociados a la visión proteccionista imperante en el gobierno actual de Estados Unidos, pero también potencialmente en otros países de Europa que enfrentan procesos electorales con candidatos nacionalistas que comparten la visión aislacionista, lo cual podría contribuir a desatar una guerra comercial e incluso a generar inestabilidad política regional.

Otra preocupación se centró en el hecho de que, en el corto plazo, puede producirse un cierto dinamismo económico en Estados Unidos, fundado en las expectativas de desregulación e impulsó a las empresas norteamericanas; pero que éste podría tener poco impacto de crecimiento en la productividad de largo plazo.

También se destacó el hecho de que es incompleta la visión actual prevaleciente en Estados Unidos, en el sentido de que los empleos de los norteamericanos se perdieron en favor de México y China, dado que una parte importante de esos trabajos se suprimieron como resultado de la modernización y automatización, particularmente en el sector manufacturero norteamericano.

Urge combatir debilidad salarial

Sin embargo, sí es innegable que de acuerdo con datos recientes, México presenta uno de los peores niveles de ingreso en el sector manufacturero tan sólo por arriba de la India, lo que representa una ventaja competitiva que se suma a otras, como los tratados comerciales que se tienen en nuestro país, para efectos de exportación.

No obstante, esa debilidad salarial alimenta un desequilibrio en los ingresos de las familias, que afecta estructuralmente el consumo interno.

En relación con México, se comentó que para este año, al contrario de lo que ocurrió en años anteriores —en los que el país se veía con un crecimiento sostenido, mientras el resto de América Latina enfrentaba problemas—, América Latina empieza a mostrar signos de recuperación, mientras que México enfrenta una contracción económica, inflación y reducción del consumo.

A ello se suman, adicionalmente, los problemas de endeudamiento y déficit público, que muy previsiblemente contribuirán a una reducción de la calificación crediticia de nuestro país en el primer semestre del año.

Inflación, un tema que no debemos perder de vista

En particular, resulta preocupante el entorno inflacionario que enfrenamos, porque si bien la inflación tiene un disparador puntual —que en el caso de nuestro país se alimentó tanto de la presión del tipo de cambio, como de los incrementos a combustibles que generaron un efecto de derrama inflacionaria sobre otros bienes— la mayoría de los procesos inflacionarios son fáciles de arrancar, pero difíciles de frenar y controlar.

Esto se debe, en gran medida, a que las personas nos formamos expectativas del comportamiento futuro de los precios y, en periodos en los que la inflación se acelera, las personas tomamos decisiones a partir de una visión que típicamente lleva a rebasar las expectativas racionales de inflación futura.

Además, el tema de la inflación es crucial, porque, al margen de cualquier discusión de modelos económicos, el único, gran y verdadero destructor de la capacidad económica de las familias es la inflación.

La reducción de la capacidad de compra de los salarios en México se fundamenta en los periodos inflacionarios de los 70, 80 y mediados de la década de los 90.

De ahí la importancia de que las familias estemos atentas, frente a un posible crecimiento continuo de la inflación, como ocurrió ya en los meses de enero y febrero, tomando las decisiones prudentes que nos permitan enfrentar la coyuntura actual, pero sobre todo proteger el patrimonio de nuestras familias en el futuro.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual, profesor de la Facultad de Economía de la UNAM y director general de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo.

Síguelo en Twitter: @martinezsolares

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