El horario de verano en tiempos de Millennials… y no tan Millennials
José Roberto Contreras García
Mar 30, 2017 |
18:51
compartir

Este domingo 2 de abril entra en vigor por vigésimoprimera ocasión en México el horario de verano; originalmente pensado en 1784 por Benjamín Franklin cuando era embajador en Francia, como una forma de ahorrar velas y asimismo permitir a los ciudadanos disfrutar de un poco más de la luz del día; estas medidas no fueron tomadas en serio en esos momentos, pero con la llegada de la iluminación generada con gas y la peligrosidad de la misma, se comenzó a plantear seriamente el ahorro de energía, estableciéndose por primera vez en el mundo en 1974.

En 1996, con la implementación del programa en México, se esperaba que los jóvenes aprovecharan para practicar deportes y jugar más tiempo en el día, ahorrar energía por las tardes y permitir que las familias mexicanas ahorraran una cantidad importante de energía eléctrica, aprovechando la luz natural por una hora más; y si ya para esas fechas comenzaban las preferencias por los videojuegos y el uso de tecnología propia de los Millennials, en la actualidad este fenómeno está sobrepasando a los individuos, Millennials y no tan Millennials.

En la actualidad, pocos son los niños/jóvenes que tienen actividades recreativas y/o juegan por las tardes para aprovechar esta hora extra del horario de verano, pues según números de la última Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana realizada en diciembre del 2016, 57.9% de los niños no pueden salir de casa si no están acompañados por sus familiares, dato que representó un incremento de 9.4% con respecto a diciembre del 2013.

Según datos del Fideicomiso para el Ahorro de la Energía Eléctrica (FIDE), el horario de verano en el 2016 generó un ahorro de 975.28 GWs por hora, que se traduce a la energía necesaria para abastecer 561,000 casas habitación en el país, este número es 250 GWs por hora menor al reportado en el 2013.

No se observa un incremento histórico en el ahorro; al contrario, se observa cierta disminución de ahorro en GWs, esto sin considerar las implicaciones de los incrementos de población, la creación de focos ahorradores, ni otros factores externos que harían que la disminución del ahorro fuera aún mayor.

Puede observarse que principalmente se debe a una modificación radical de hábitos y actividades, ya que 79.6% de los individuos de seis años de edad o mayores son usuarios de teléfonos celulares y en promedio por hogar se cuenta con 1.7 televisores, para los cuales no importa si hay luz del día o no, pues se utilizan en igual medida; y con las generaciones actuales y futuras no se ve alentador, pues se puede asumir que en el futuro cercano aumentarán estos números sin importar el nivel socioeconómico.

El impacto económico que se supone era la principal directriz de la implementación del programa en México es cada vez menos evidente, las familias ven disminuciones muy pequeñas en los recibos de luz, y en cambio en los lugares en donde hace mucho calor se ve un incremento pues el uso de aire acondicionado se prolonga durante el día, pues se tiene una hora más de calor, y en estados como Yucatán cada vez son más las voces que piden se derogue el programa como se hizo en Sonora.

La continuidad del horario de verano se encuentra cuestionada cada vez más con los Millennials y los no tan Millennials , mientras el celular y la SmartTV estén encendidos, poco nos importará ahorrar velas.

Pero si en realidad se quiere ahorrar dinero, una opción será tomar en cuenta el periodo que dura el denominado horario de verano en México, que inicia el primer domingo de abril y concluye el último domingo de octubre del 2017, para tratar de consumir menos energía eléctrica, modificando los hábitos en el hogar considerablemente y pensar que habrá otros momentos para ver la televisión, para jugar y para utilizar los aparatos electrónicos.

El autor es analyst senior de Análisis e Información en BBVA Bancomer.

0 Comentarios
Comentarios
Periódico El Economista es una empresa de