Economía conductual
Qué determina nuestro nivel de alfabetización financiera
En gran medida, nuestra práctica financiera es resultado de la combinación de conocimientos.

La parte más importante de estar (alfabetizado) es saber cómo pensar acerca 
de la nueva información que se 
presenta frente a ti.

Neil deGrasse Tyson

El concepto de alfabetización financiera se refiere típicamente a una combinación no sólo de conocimiento, sino de capacidades, actitudes, conductas y nivel de alerta que las personas tienen sobre los temas financieros que son relevantes en las decisiones financieras que toman.

De esta manera se define en el artículo “Factors that influence financial literacy: a conceptual framework”, de A. Firli, publicado este año.

A propósito de una investigación sobre los datos de la alfabetización financiera en la población de Indonesia, en el artículo se señala que existen seis componentes básicos de dicho concepto.

  • El primero se refiere a la capacidad para tomar decisiones relativas al ahorro y el endeudamiento: por qué y cuándo debo de ahorrar, cuánto y para qué me puedo endeudar, por ejemplo.
  • El segundo es la capacidad y práctica para realizar y dar seguimiento efectivo a un presupuesto personal o familiar, con base en los ingresos disponibles.
  • El tercero es la capacidad de comprender de forma adecuada los conceptos económicos básicos que inciden en nuestro entorno y, consecuentemente, en nuestras decisiones financieras, por ejemplo, el efecto de la inflación o del nivel de las tasas de interés en la economía.
  • El cuarto es la capacidad de conocer, comprender y aplicar conceptos financieros básicos, también necesarios para la toma de decisiones y prácticas financieras, por ejemplo: la tasa de interés aplicable al endeudamiento y el interés compuesto que hace crecer las inversiones.
  • El quinto es el conocimiento y la comprensión de los servicios financieros disponibles, en cuanto a su operación y la capacidad de determinar cuáles son los más adecuados con el perfil, características y necesidades de cada persona.
  • Y el sexto se refiere a los temas de inversión, en cuanto a qué instrumentos existen, sus características y qué factores se deben considerar para efectos de evaluación de la inversión más adecuada para el destino y el perfil de cada persona.

La OCDE establece un marco de referencia para analizar y estudiar la alfabetización financiera en distintos países, utilizando dos conjuntos de variables.

El primero se refiere al conocimiento y las habilidades de cada persona, en donde agrupa los temas relativos al conocimiento de conceptos financieros y a la capacidad de desarrollar y comprender operaciones matemáticas financieras básicas.

El segundo conjunto de variables se refiere a los temas de conducta y actitud, siendo los primeros los relativos a la conducta que manifiestan las personas respecto de la administración de su dinero, en relación con el ahorro y su conducta de participación en productos financieros así como conducta específica de compra y ahorro reciente. En un segundo nivel, también dentro de la vertiente de conducta, la OCDE incluye actitudes personales hacia el dinero y las actitudes de responsabilidad financiera personal y familiar.

En gran medida, nuestra práctica financiera es resultado de la combinación de conocimientos, habilidades para la aplicación práctica de éstos, la práctica y percepción de visión que tenemos en relación con el dinero y con la previsión de nuestro futuro.

Si bien se trata de sociedades diferentes, los resultados de la alfabetización financiera en Indonesia pueden resultar reveladores. En el único aspecto en el que muestran un nivel relevante de alfabetización financiera (o por lo menos suficiente) es en relación con su comprensión sobre temas bancarios. En otros conceptos importantes como el uso de seguros y del empeño como medio de financiamiento/endeudamiento, se muestran niveles de alfabetización financiera sensiblemente inferiores. Pero preocupa en particular un tema en el que el nivel de alfabetización financiera es mínimo: el relativo a la planeación y operación de los sistemas para alcanzar una pensión futura que permita garantizar una vejez digna.

Hoy, el sistema educativo sigue careciendo de mecanismos idóneos en nuestro país, que garanticen una mejor alfabetización financiera para los jóvenes y niños. Sigue prevaleciendo además en la sociedad una visión simplista (y preocupantemente ignorante) respecto del uso y utilidad de las matemáticas, como si éstas sólo sirvieran para ciertas profesiones, cuando la investigación apunta a que el conocimiento matemático ayuda a desarrollar las capacidades financieras mínimas necesarias para procurar a las personas un adecuado bienestar económico.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y Director General de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo. Síguelo en Twitter:

@martinezsolares

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