Economía conductual
Cómo maximizar el beneficio percibido de las vacaciones
Cuidar expectativas y planear experiencias realistas le permitirá disfrutar más su descanso.
relacionadas
compartir
Widgets Magazine

“Lo que hacemos durante nuestras horas de trabajo determina qué tenemos; lo que hacemos en nuestras horas de ocio determina qué somos”.

George Eastman, fundador de Eastman Kodak Company e inventor.

Todos hemos tenido vacaciones cuyo recuerdo es o bien de mucha satisfacción, o mayoritariamente de insatisfacción.

Ello es resultado, en primer lugar, de las experiencias concretas asociadas con el viaje, pero, también, de la percepción que tenemos como recuerdos de la experiencia, los que a su vez son influidos por factores de nuestra conducta y sesgos que condicionan nuestro recuerdo y memoria.

Un factor importante que determina el recuerdo posterior de satisfacción (insatisfacción) se refiere a la generación de expectativas; a experiencias similares, las personas reaccionan diferente cuando las expectativas que se habían formado respecto de la experiencia vacacional eran muy elevadas, en caso de que no se cumplan.

Por el contrario, cuando las expectativas formadas son menores y la experiencia rebasa lo esperado, el recuerdo y beneficio percibido tiende a ser mucho más favorable.

El remordimieno y las experiencias diferentes

Un segundo elemento asociado con una mejor o peor percepción posterior de las vacaciones es el potencial remordimiento. Éste se presenta frecuentemente cuando las personas planean muchas actividades durante las vacaciones y terminan por realizar pocas o ninguna de ellas.

El factor de remordimiento por no realizar lo planeado afecta la percepción futura de la experiencia total, por lo que es conveniente establecer, en caso de que la vacación así lo amerite, un plan de actividades con posibilidades reales de cumplir la mayor parte de ellas.

Ello permitirá que cada una genere un recuerdo que refuerce la percepción general favorable. Sin embargo, se debe evitar tener muchas opciones de actividades, porque ante esto las personas enfrentan dificultades para decidir.

Otro elemento conductual que puede contribuir a una mejor percepción general posterior a las vacaciones se refiere a realizar durante la última etapa del viaje una experiencia que sea claramente gratificante.

Distintos estudios han demostrado que las personas tendemos del recuerdo y calificación a los momentos finales de la misma.

Otro elemento relevante para evitar generar sensación de insatisfacción posterior es una adecuada planeación presupuestal. Toda vacación conlleva el riesgo y, en ocasiones, la necesidad subjetiva de realizar gastos no contemplados.

Es importante cuidar que éstos se refieran a temas que podemos atesorar en el futuro, ya sea como experiencias significativas o, en caso de que se trate de artículos, que tengan un uso o visibilidad posteriores frecuentes. De lo contrario, el gasto adicional no contemplado será percibido posteriormente como un recurso desperdiciado que no generó valor posterior alguno.

Las personas tienden a generar recuerdos más favorables de su vacaciones cuando combinan experiencias nuevas con actividades que si bien podrían realizar cotidianamente, la dinámica de la vida laboral y personal cotidiana no se los permite.

En el primer supuesto caen experiencias tranquilas, como excursiones, o, para los más aventureros, unas más extremas, como viajes en globo o saltos en paracaídas. Lo segundo se refiere, por ejemplo, a las personas que encuentran un enorme placer en la lectura pero rara vez tienen oportunidad de realizarla.

Un factor adicional que incrementa la percepción de bienestar es convertir la experiencia en un motivo de recuerdo colectivo. Vacacionar con amigos o familia propicia ese recuerdo que contribuye a un factor de encuentro emocional duradero.

Finalmente, una adecuada planeación presupuestal evita que las vacaciones generen presiones prolongadas en el futuro sobre la disponibilidad de ingresos de la familia. No controlar este aspecto puede provocar remordimientos más duraderos en el futuro que la misma experiencia satisfactoria de las vacaciones.

El placer, el descanso y las experiencias nuevas durante las vacaciones enriquecen el bienestar emocional de las familias, pero hay que hacerlo evitando que con ello se comprometa el bienestar financiero futuro del hogar.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y Director General de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo. Síguelo en

Twitter: @martinezsolares

0 Comentarios
Comentarios
Periódico El Economista es una empresa de