Difícil que México remonte como décima economía
Yolanda Morales / El Economista
México Difícilmente recuperará el lugar que ocupó en el año 2000, cuando fue la décima economía del mundo, pues tendrían que coincidir el efecto de un súper peso en el PIB medido en dólares y un aparato productivo competitivo y favorable a la empresa, coinciden analistas.
En conversaciones separadas, expertos del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) y de Moody’s Analytics estiman que la recesión del 2009 “probablemente bajó a México en el ranking mundial de las economías, del sitio 14 que tenía en el 2008 hasta el puesto 16 o 17”.
Pero lo escandaloso no es la posición perdida en el comparativo mundial, aclara Sergio Negrete, economista del CEEY y catedrático en el ITESO, es más bien el hecho de que en los últimos 28 años el único lapso en el que la economía consiguió un crecimiento espectacular fue el 2000, cuando el PIB llegó a 6% y el “súper peso inflaba artificialmente al PIB medido en dólares”.
Aparte, Alfredo Coutiño, director de Moody’s Analytics, expone que mientras otras economías emergentes crecen como consecuencia de los acelerados cambios de su estructura productiva, como España, Corea del Sur o Brasil, México ha cedido los tiempos de reformar a los procesos políticos. Lo que ha retrasado su desarrollo y la mayor creación de riqueza, advierte.
“México no ha hecho la tarea y tenemos la consecuencia más devastadora. La riqueza está mal distribuida, las reformas que se aprueban tienen que ser afinadas en segundas vueltas y los sectores productivos siguen cerrados a la competencia y a la mayor participación de la iniciativa privada”, lamenta.
Reformas serían un milagro
De acuerdo con el experto del CEEY, a todos los partidos políticos les ha faltado una visión de largo plazo para facilitar los cambios estructurales que harían de México una economía más competitiva.
El espectacular crecimiento del PIB registrado al cierre de julio, aclara, es resultado de la baja base comparativa del año pasado, cuando la economía se vio afectada por el virus AH1N1.
Lo relevante sería conseguir que la economía alcance un crecimiento sostenido de entre 5 y 6% anual como mínimo, favorable a una mayor creación de riqueza.
ymorales@eleconomista.com.mx











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