Banca de fomento sale fortalecida en el sexenio

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Edgar Huérfano / El Economista

La banca de desarrollo en México durante el sexenio que termina logró aumentar su capacidad financiera, además de ser cada vez más autosustentable, donde las utilidades del sector aumentaron 95% al mes de septiembre del 2012 comparadas con las registradas en el mismo mes del 2006.

De acuerdo con datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), las entidades supervisadas por la institución, que son Nafin, Bancomext, Banobras, SHF, Banjercito y Bansefi, alcanzaron ingresos por intereses por 47,988 millones de pesos de enero a septiembre del 2012, lo que significó una disminución de 1.79% comprado con el mismo lapso del 2006.

Para Gabriel Pérez del Peral, académico de la Universidad Panamericana, “la fortaleza financiera de la banca de desarrollo es resultado de la prudente administración que el gobierno federal llevó a cabo durante la crisis del 2009.

“Aprendimos a cuidar a la banca de desarrollo, aún falta mucho por hacer en el tema del crecimiento del crédito, pero lo positivo es que la banca está fuerte financieramente”, dijo el académico.

A pesar de la crisis del 2009, las administraciones de las instituciones de banca de desarrollo disminuyeron las reservas de crédito, a pesar del periodo de crisis a la mitad del sexenio de Felipe Calderón, para cerrar septiembre del 2012 con un monto de 646 millones de pesos, esto es, 20% menos que lo reportado seis años atrás.

El cobro de comisiones aumentó significativamente gracias al crecimiento de la cartera de crédito, al mes de septiembre de este año registró un incremento de 122.3% con respecto a septiembre del 2006, con una suma de 3,204 millones de pesos.

Más allá del debate que aún está pendiente de resolverse en el Congreso de la Unión, sobre cómo debería estar estructurada la banca de desarrollo en México, el director de la Asociación Latinoamericana de Instituciones Financieras para el Desarrollo (ALIDE), Rodrigo Sánchez Mujica, consideró que el sector tuvo un avance significativo en las últimas dos administraciones federales, donde se consolidó su importancia en el sector financiero.

“Durante la crisis financiera reciente quedó claro que la banca de desarrollo ya no fue parte del problema, como sucedió en 1994 y 1995, sino fue parte de la solución, acercando programas y recursos para detener los efectos adversos en la economía”, aseguró el también director del FIRA.

Asimismo, la menor volatilidad de los mercados bursátiles permitió que la banca de desarrollo mexicana alcanzara 1,345 millones de pesos al cierre de septiembre del 2012. Con lo que comparado con el noveno mes de septiembre del 2006, representó un aumento de 151.8 por ciento.

Los gastos de administración del sector aumentaron 25% durante el sexenio, debido a la apertura de más oficinas de atención y al aumento de las operaciones de las instituciones de desarrollo, sumando 6,529 millones de pesos de enero a septiembre del 2012.

Para Héctor Rangel Domene, director general de Nafin y Bancomext, el país debe de tener una banca de desarrollo más fuerte, que participe en los grandes proyectos empresariales en un marco competitivo.

“La banca de desarrollo requiere una autonomía de gestión, de menos duplicación de supervisión, la cual es muy costosa, y de un programa que permita retener el talento humano en las instituciones”, dijo Rangel.

Con todo lo anterior, la banca de desarrollo logró mantener su estabilidad financiera en medio de la peor crisis económica del mundo, lo que se reflejó en un resultado de la operación por 7,927 millones de pesos de enero a septiembre del 2012, lo que comparado con el mismo lapso del 2006 es un amento de 182.5% y de siete veces lo reportado en el 2009.

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