México no crece por su estructura oligopólica: Ruchir Sharma
El bajo crecimiento de la economía mexicana tiene su origen en la alta concentración que ejercen las 10 principales empresas familiares del país, asegura Ruchir Sharma.
Yolanda Morales / El Economista
Ene 2, 2014 |
20:56
Foto archivo: EE

El bajo crecimiento de la economía mexicana tiene su origen en la alta concentración que ejercen las 10 principales empresas familiares del país, asegura Ruchir Sharma, autor del libro Breakout nations: in pursuit of the next economic miracles.

Al interior del libro, reeditado en el verano del 2013, con un epílogo actualizado por su autor, el estratega de mercados emergentes en Morgan Stanley observa que estas “10 empresas familiares controlan casi todas las industrias en México, desde la de telefonía hasta los medios de comunicación, lo que les permite extraer altos precios, sin mucho esfuerzo”.

En el primer párrafo del capítulo dedicado al país, que tituló “México, la economía de los magnates”, afirma que “cada nación emergente suele tener sus grandes magnates, pero en el caso de México, la economía es propiedad de ellos”.

En septiembre del año pasado, en conversación con El Economista,
Sharma matizó que “todos los mercados emergentes tienen problemas y en México como en otros países se trata de oligopolios”.

Pero advirtió que es por ello que el actual presidente del país, Enrique Peña Nieto, ha impulsado las reformas en educación, laboral y las que se incluyeron en el Pacto por México.

“Lo importante es que van en la dirección correcta y que buscan una mayor oportunidad para crecer y es lo que buscamos los inversionistas, por ello está México en la mira del mercado”, aseguró el 
autor en aquella ocasión.

¿FASE TERMINAL?

Según lo escrito en el libro, la gran concentración de riqueza que prevalece en México en manos de unos pocos “es una de las más altas entre las que existen en los mercados emergentes”.

En la investigación, en la que el autor dedica 14 capítulos a describir las características económico financieras de los mercados emergentes más atractivos para él, advierte que México no es el único país que se caracteriza por estructuras oligopólicas; agrega el caso de Filipinas e India.

En la última década, el mercado accionario de México incrementó en más de 200% sus operaciones en dólares, mientras en Estados Unidos, el Standard & Poor’s 500 se mantuvo esencialmente sin cambios, aún cuando la economía mexicana no creció mucho más rápido que sus vecinos del norte, argumenta.

“Esta perversa desconexión entre el mercado accionario y la economía refleja a profundidad el poder de los monopolios”, sentencia en el capítulo para México.

EMERGENTES, ILUSIÓN

En el epílogo, el autor esgrime que los llamados mercados emergentes, no son más que un término acuñado por administradores de activos que sólo han pretendido incrementar los fondos que gestionan.

“No hay homogeneidad alguna entre las economías que están en el grupo de emergentes, ni existe sincronía entre ellos”, afirma.

Si acaso, “el nacimiento del término financiero que distingue a los mercados emergentes les ha puesto a competir entre ellos para superar a sus similares, de manera que sean capaces de atraer más fondos que sus compañeros”.

Y mientras haya una o varias historias de éxito entre estas economías clasificadas —finaliza—, habrá mayor apetito por los inversionistas para apostar por ellas, tratando de encontrar al próximo milagro económico.

Las economías emergentes analizadas por el estratega de MS en su libro fueron seleccionadas por él, por ser las que “más le agradan”. Se trata de China, India, Brasil, México, Rusia, Turquía, Sudáfrica, Corea del Sur, Indonesia, Tailandia, Polonia, Nigeria y Sri Lanka.

ymorales@eleconomista.com.mx

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