Implementación de reformas evitan modificar pronósticos: Brookings

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Yolanda Morales / El Economista

Ernesto Talvi dijo que en el caso del TLCAN las reformas y su implementación quedaron por debajo de las expectativas. Foto EE

Mientras no se complete el proceso de implementación de las reformas estructurales, no se pueden hacer estimaciones matemáticas de su impacto en el Producto Interno Bruto (PIB), explica el director de la iniciativa Brookings- CERES para América Latina, Ernesto Talvi.

“Si por los procesos políticos, las reformas terminan quedando a medio camino o muy licuadas, el efecto no se verá en todo su potencial”, advierte.

Entrevistado por El Economista, en sus oficinas centrales en la capital de Estados Unidos, recuerda que desde el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), las reformas y su implementación en México quedaron muy por debajo de las expectativas.

“México no está en un proceso de convergencia porque tiene un crecimiento muy bajo, pero sí lo veo como un país que ha hecho las cosas para construir cimientos sólidos desde los cuales poder catapultarse”, dice.

—Los organismos internacionales, el FMI, la OCDE, se la pasan recomendando la implementación de reformas para fortalecer las economías. México ya tiene nueve cambios constitucionales aprobados y las expectativas del mercado no levantan. ¿Qué pasa?

Entre un 60 y 80% de las fluctuaciones económicas dependen del nivel de apertura de una economía, es decir, de factores externos como el comportamiento de las economías avanzadas, la trayectoria de gigantes económicos como China o los precios de materias primas.

Entonces, las políticas sólidas nos dan un escudo para no caer en crisis profundas. Pero no nos aíslan de ninguna manera de efectos adversos del ciclo económico internacional. De hecho, México es un testigo muy visible de que es cierto.

—Con el ímpetu reformador que trae México, ¿sí lo ve algún día como una economía rica de gran desarrollo?

No hay ningún país en América Latina convergiendo a la velocidad que en la posguerra; ni siquiera el reformador estrella de la región, que es Chile, lleva el proceso de convergencia como el que tuvieron en su momento Corea, Singapur o Taiwán en la posguerra. A ellos les tomó entre 30 y 40 años pasar de la pobreza a tener un ingreso alto. El que está convergiendo desde hace mucho a una velocidad media es Chile. Y en segundo lugar, México.

ymorales@eleconomista.mx