El glamour del poder, imán que atrae
Los ex funcionarios admiten que les costó trabajo cambiarse.
Romina Román y Eduardo Huerta / El Economista
Jun 18, 2014 |
1:01
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Los ex funcionarios públicos admiten que el glamour del servicio público puede encantar; sin embargo, tomaron con calma su llegada al sector privado.

Uno de los entrevistados destaca que lo primero que le impactó es que en el servicio público tenía una oficina de 200 metros cuadrados y un gran número de ayudantes, entre secretarias, secretarios privados, choferes y personal de apoyo.

Al llegar al sector privado y preguntar por su oficina, se le indicó el lugar en el que estaría su cubículo y su teléfono para hacer las llamadas que considerara pertinentes.

“Es un cambio radical, se vuelve uno una pieza igual que todos, trabajando con un causa común, todos tenemos que contribuir a generar mejores ingresos, a ganar mercado. No tengo secretarios particulares, la oficina es diferente”, dijo Alonso García Tamés.

“Trabajar en el sector público es una oportunidad de servir al país, de realizar proyectos muy interesantes en favor de la comunidad. Es también un reto personal y profesional, con satisfacciones y algunas frustraciones”, expone por su parte Héctor Rangel Domene.

Y aclara: “el poder es y debe usarse para servir a la comunidad y por su naturaleza es temporal”.

Para Víctor Borrás el ejercicio del poder tiene un efecto negativo en la administración pública, debería ser más orientado a la administración y menos a la política. “Para mí tiene un gran valor la vida privada, poder caminar libremente por todos lados, no extraño nada de lo que tenía”, explica el empresario que quitó de la nómina del Infonavit a más de 70 personas adscritas a la dirección general, entre ellos asesores, coordinador de asesores, secretario privado y particular.

“Me quedé con tres secretarias, un mensajero y un chofer”, recuerda en la entrevista.

Francisco Meré destaca que su trabajo en el gobierno comenzó sacando copias en el Banxico. Dice que para él no era atractivo el poder, era más técnico y siempre tuvo, como funcionario público, un perfil bajo ante la prensa.

Enrique Vilatela reconoce que los trabajadores adscritos a las direcciones que ocupó eran hasta cierto punto necesarios para ejercer el puesto, sin embargo prefiere la libertad que le otorga el sector privado para ejercer sus obligaciones.

HEAD HUNTER

De unos años a la fecha trabajar en el sector público dejó de ser rentable, afirma Carlos Cagigas García, director general de Head Hunter México, quien estima que en un rango de muy alto nivel la diferencia de salarios podría ser de hasta 2.5 veces.

El cazador de talentos admite que si bien en el sector privado se gana más, muchas veces en la parte pública tienen prestaciones y canonjías que no necesariamente están contabilizadas. A ello se suma el tema del poder y de la corrupción que todavía prevalece en muchos ámbitos de la burocracia. Explica que la diferencia de los últimos años es que antes del gobierno de Vicente Fox el PRI gozó de una clase política inamovible. “Si nacías en la cuna de alguna de las familias en el poder, tenías un trabajo garantizado en el sector público”.

El PAN tiene una base que se fundamental en la empresa y Fox utilizó esa herramienta para formar a su equipo de trabajo, “pero es una realidad que llegó con una visión empresarial”.

Para Cagigas los mayores movimientos entre lo público y privado se presentan con mayor frecuencia en el sector financiero “y lo que venden muchos de los ex funcionarios son círculos de poder... y eso es lo que compran las empresas quienes están ávidas de obtener esos beneficios”.

LA ÉTICA

En el tema ético, Guillermo Zamarripa, del ITAM, destaca que éste tiene que ver con los principios personales.

“Si una persona en su cargo como funcionario tiene un cierto grado de compromiso con ciertas empresas no debe aceptar sus ofertas”.

Respecto a la información que manejan en el sector público, el ex supervisor del sistema financiero menciona que este tema es frágil, porque no es justo que los funcionarios tengan que esperar un año para trabajar en una empresa privada.

Y compara: “¿un empleado de Banamex tampoco podría laborar en Bancomer?... creo que ese es un tema de ética”.

En consecuencia, cada quien debe saber hasta dónde está lo permisible, “pero desde mi punto de vista todavía hay muchos vacíos”.

Para el investigador, en el tema ético también influyen cuestiones políticas y legales, que son las restricciones que se le impone a la alta burocracia.

¿QUÉ HACEN ACTUALMENTE LOS EX FUNCIONARIOS?

Héctor Rangel Domene se tomó unas vacaciones y abrió la representación de BCP Securities, una casa de bolsa. Le acompañan en el proyecto, Anthony McCarthy Sandland y María del Carmen Arreola, los dos ex funcionarios públicos, de Nafin. Asociado a partes iguales con BCP Securities, Rangel busca atender a las empresas medianas y grandes que buscan financiamiento accesible, entre 75 y 100 millones de dólares.

RECHAZÓ OFERTAS

Jonathan Davis, ex presidente de la CNBV, rechazó ofertas en el sector público al terminar su periodo. Davis fue tesorero de la Federación y ocupó diversos cargos en el Banco de México.En la iniciativa privada fue postulado para ser presidente de la Bolsa Mexicana de Valores, cargo que ocupa Luis Téllez Kuenzler. Ahora Jonathan Davis es presidente del fondo de inversión Macquarie en México.

El fondo, que participa en 28 países, está interesado en proyectos carreteros, de energía limpia e incluso aeropuertos.

Víctor Manuel Borrás dirigió el Infonavit por 12 años y para muchos la política de vivienda en los sexenios panistas.

Borrás habla relajado, desde la comodidad de su pequeña oficina en la que labora con menos de cinco empleados, algo muy distinto a los más de 4,000 trabajadores que tenía el instituto promotor de la vivienda a su salida. Al principio quería poner una sofom que prestara recursos a los más necesitados con réditos accesibles.

El proyecto se convirtió en la sofom Bien para Bien, un intermediario que otorga crédito a las pequeñas y medianas empresas.

“Quería ser mi propio jefe y pensé en ser emprendedor”, explica Borrás, quien se asoció con Alsis Funds, un fondo de inversión basado en Miami, Florida.

Alonso García Tamés ingresó el primer día hábil de 1981 al sector público y lo abandonó en diciembre de 2011. El ex director general de Banobras, ex subsecretario de Hacienda se fue a Nueva York y fue el encargado de desarrollo y valuación de proyectos de infraestructura en América Latina de Citi. Desde hace más de un año trabaja en la originación de nuevos mercados para el banco, en deuda, capitales y real estate.

Francisco Meré dejó la dirección del FIRA en 2007. Trabajó en el banco francés Societe Generale y se unió después al destino de la sofom Agrofinanzas, un intermediario especializado en otorgar crédito a empresas relacionadas con el campo.

El ex funcionario convirtió a la sofom en un nuevo banco, Bankaool que busca atender también a las pymes.

Otro ex presidente de la CNBV, Guillermo Babatz, ex titular de la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), al terminar su gestión como supervisor inició un nuevo proyecto, Atik Capital, consultoría que se especializa en estructuración de soluciones financieras. En febrero se anunció su ingreso a la Junta Directiva de Scotiabank.

Javier Gavito, ex director general de la SHF, en el último tramo de la administración de Felipe Calderón, fungió también como director general de Bansefi, del IPAB, entre otros cargos.

Ahora, prepara el lanzamiento de un fondo de capital privado encargado de levantar capital para invertir en el sector de la vivienda.

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