a la mitad del camino, el gobierno de peña no podrá cumplir metas
Petróleo barato, alza en tasas de la Fed y poco crecimiento, retos
La expansión de 4% que promedió a su llegada no será posible; difícil, que el PIB promedio sea superior a 2.1%.
Pese a la caída en los precios del crudo, los inversionistas aún ven al país con buenos ojos. Foto: Shutterstock

Son tres los retos que enfrentará el gobierno mexicano al entrar en la segunda parte de la administración de Enrique Peña Nieto. Se trata del deprimido precio del petróleo, la turbulencia generada por la normalización de tasas de interés de los principales bancos centrales del mundo y el lento crecimiento económico mundial, concuerdan analistas de BX+, CIBanco, Barclays y Deutsche Bank.

Este ambiente externo continuará siendo poco propicio para alcanzar la promesa de una expansión superior a 4% al fin del sexenio, sentenciaron.

El director de Investigación Económica en CI Banco, Jorge Gordillo, estima que la economía podría alcanzar en los próximos tres años una expansión mayor a 2.1% y promediarla con la primera parte del mandato.

Reconoce que se han mesurado “bastante” las altas expectativas que tenían los inversionistas en el mercado acerca de México, pero considera que hay datos duros que evidencian que sigue siendo un mercado emergente bien diferenciado incluso en los episodios de alta turbulencia de las últimas semanas.

“Los inversionistas internacionales siguen viéndonos con buenos ojos; se nota en el riesgo país, en la entrada de capitales a deuda interna y ese dinero no se ha ido, pese a la incertidumbre. Esto nos hace pensar que hay todavía una buena lectura de México en el exterior”, asegura.

De hecho, en un comparativo de 17 economías emergentes, destaca que las divisas de países como Brasil, Colombia, Turquía y Malasia han sufrido mayores depreciaciones que la registrada por México sólo en este mes.

Evidencia que en el mismo comparativo, el riesgo país de México, medido por los CDS, es uno de los que se han incrementado menos en América Latina y que las salidas de capital que sí se han presentado han sido sólo para la compra de coberturas cambiarias, tal como lo documentó recientemente el Banco de México.

Sin duda, afirma, esta expectativa todavía positiva acerca de México tiene que ver con las reformas estructurales aprobadas que siguen siendo un factor de diferenciación

Capacidad de respuesta, reto

Para el economista senior de BX+, Jorge Isaac Velasco, los clientes de la institución ven con bastante preocupación el contexto internacional y la capacidad de respuesta de las autoridades de México.

Sobre todo porque a pesar de contar con las reformas aprobadas, no se ha logrado su consolidación; y éste es un factor que sigue acotando el desempeño mexicano al de economías globales, principalmente, Estados Unidos.

Considera que conforme salgamos de coyuntura global complicada se podrá ver una instrumentación más avanzada de las reformas, lo que a su vez podría permitir a la economía alcanzar un nivel de expansión de 3 por ciento.

No obstante, advierte que esta tasa sólo se logrará hasta el 2018, cuando se hayan disipado, como espera, los focos de incertidumbre mundial.

Deuda, el foco de atención

Acerca de la gestión del equipo económico, el experto de CIBanco dice que es normal el aumento de la deuda pública en el contexto de niveles históricamente bajos de tasas de interés.

El problema que hoy debe resolver el gobierno es qué hará cuando la tasa suba, y que pueda evidenciar que la deuda contratada se aprovechó efectivamente en infraestructura, lo que tendría que impactar en un mayor crecimiento económico.

Con él concuerdan el economista en jefe para México del Deutsche Bank (DB), Alexis Milo, y el economista en jefe de Barclays, Marco Oviedo. Mientras se siga con esta planeación de seguir recortando el déficit en los siguientes años, creo que no generarán mayor preocupación, dijo el especialista de Barclays.

El economista del DB confía en que el gobierno hará un ejercicio fiscal importante para lo que resta de la administración que le permitirá una reducción del déficit amplia, es decir, los requerimientos financieros del sector público en medio punto del PIB.

El objetivo es que pase de 3.8% del PIB a 3% el próximo año y si hacen este esfuerzo fiscal, la deuda se estabilizaría en los próximos años.

ymorales@eleconomista.com.mx

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