habrá menos presión del tipo de cambio sobre los precios
Analistas ven pico de inflación en el verano
Alza en tarifas del transporte público y el ajuste del salario mínimo limitarían el descenso: analistas.
A la expectativa. Esta semana será la reunión de la Junta de Gobierno del Banxico. Foto EE: Z. Hoyo

Después de cinco meses en que la inflación mantuvo una tendencia al alza, podría tocar su pico en julio o agosto para luego comenzar a retroceder, coinciden analistas de UBS, JPMorgan y Finamex Casa de Bolsa.

Los tres encuentran una menor presión del tipo de cambio sobre los precios de mercancías, que podría ser un indicio de una “desaceleración del pass through”.

No obstante, Guillermo Aboumrad,
director de Mercados en Finamex Casa de Bolsa, advierte que el alza en las tarifas del transporte público y el ajuste del salario mínimo también pueden presionar.

Si baja la presión cambiaria y suben salarios, puede que la inflación no baje tanto, matiza. Según sus estimaciones, el pico de la inflación podría tocarse en julio o en agosto, cuando, estima, llegaría a 6.3 por ciento. Sin embargo, podría desplazarse.

“Cuando se pensó que la inflación cerraría ligeramente arriba de 5%, sólo tomamos en cuenta el impacto de la gasolina. No se incorporó en ese momento que comenzaría a sentirse la presión cambiaria guardada que se ve claramente en la medición de mercancías (...) que, pese a seguir subiendo, parece que es cada vez menos”, explica.

Un análisis de JPMorgan enfatiza que la medición anualizada de los precios de mercancías, que son los que reflejan la presión cambiaria en la inflación, “parecen haber llegado a un punto de inflexión” en las tres mediciones anteriores.

“Pero un par de lecturas no son concluyentes aún. Tan sólo nos sugieren que las presiones generadas por el pass through, si bien no se han desacelerado, podrían haber dejado de subir”, detalla.

Para el equipo de economistas en México de JPMorgan, dirigidos por Gabriel Lozano, economista jefe, el pico de la inflación estará en 6.3% en “los próximos meses” para después desacelerar hasta cerrar el año en 5.9 por ciento.

Subiría sólo marginalmente

Rafael de la Fuente, economista en UBS, estimó en un análisis que será en julio cuando la inflación alcanzará el pico en 6.3%, lo que es marginalmente mayor al registro de 6.2% de mayo.

“Esencialmente esperamos que la inflación se estabilice de aquí hasta el tercer trimestre del 2017, antes de comenzar a retroceder”, detalló.

Pese a ver el pico en 6.3% y pronosticar que comenzará a desacelerar, en UBS estiman que la inflación cerrará el año con una variación de 6.2 por ciento. Hasta ahora, la previsión más alta del mercado.

En su escenario base, la inflación está sujeta a presiones al alza y a la baja. En las presiones al alza están el incremento del salario mínimo, un nuevo debilitamiento del peso, precios internacionales de alimentos al alza y revisiones en las colegiaturas.

Los eventos que motivarían una tendencia a la baja en la inflación del escenario base son: menores precios de gasolina, la persistencia del fortalecimiento del peso y menores precios de frutas y verduras.

Tasas en México dependen de inflación

Los tres grupos coinciden en que la caída de la inflación será más pronunciada en el primer trimestre del 2018, cuando los efectos de la liberalización del precio de las gasolinas y gas -que impulsó la inflación- se dejen atrás.

En ese momento incluso el Banco de México estará en condiciones de recortar la tasa de interés, proyectó aparte el estratega de Finamex Casa de Bolsa.

Desde mayo, con el alza sorpresiva de las tasas, la Junta de Gobierno del Banco de México dejó claro que las presiones inflacionarias son el factor de mayor peso en sus decisiones.

“En mayo, subieron la tasa sorpresivamente y lo que dijeron fue que la inflación les preocupa mucho, enfatizaron que estábamos en un ciclo. Es decir, estamos subiendo de manera continua y no salteada. Con las minutas de marzo convencieron al mercado que había seguido a la Fed y ya no convenía abrir el ciclo. Pero, al subir en mayo, cambiaron el discurso”.

De ahí, argumenta Aboumrad, si la Junta sube en junio, y luego en agosto lo hace de nuevo, pese a que la Fed no tiene reunión en ese mes, se confirmará que el desacople inició en mayo y que es la inflación el motor de la decisión monetaria de México.

Este ciclo alcista será determinado por la inflación anual al alza, enfatizó.

La próxima decisión monetaria del Banco de México está programada para el 22 de junio. Los tres analistas prevén una subida de 25 puntos base.

La inflación de mayo reportada por el Inegi llegó a 6.16 por ciento. Banco de México estimaba al iniciar el año que la variación total, incluyendo el impacto por la liberalización del precio de combustible, sería al cierre del 2017, de 5 por ciento.

En el informe más reciente de inflación, presentado el 31 de mayo, subieron su estimación a 5.80 por ciento.

ymorales@eleconomista.com.mx

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