en el 2012 era 35.2% del PIB; en el 2016 llegó a 50% y este año se espera que sea 46%
Deuda pública: cuatro años de aceleración, uno de freno
El 2017 comenzó con advertencias de las calificadoras por su crecimiento, pero hoy reconocen el esfuerzo por bajarla.
El problema para México es que el país no cuenta con los ingresos suficientes para solventar la deuda. Foto: F. Villa del Ángel
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En los últimos cinco años de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, el saldo de la deuda pública bruta total se incrementó en 15.3 puntos porcentuales del Producto Interno Bruto (PIB).

De acuerdo con el anexo estadístico del Quinto Informe de Gobierno, el cual dedica sólo una página para hablar de este saldo, en el 2012 la deuda se ubicaba en 35.2% del PIB y se espera cerrar el año en 45.7% del PIB.

Desde que inició el siglo XXI, la administración de Peña Nieto es la que más ha elevado la deuda. Con Vicente Fox, la deuda se redujo en 1.3 puntos porcentuales en sus primeros cinco años, pasando de 23.7% en el 2000 a 22.4% en el 2005. En la administración de Felipe Calderón, la deuda se elevó 12.8 puntos porcentuales, pasando de 22.1% en el 2006 a 34.9% en el 2011.

De esta manera, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público prevé que al cierre del 2017 el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público(SHRFSP), también llamado deuda ampliada, pueda empezar a marcar una tendencia a la baja, y ubicarse en 49.5% del PIB.

“Se estima que al cierre del 2017, el SHRFSP será menor al nivel alcanzado al término del 2016. Ésta sería la primera ocasión desde el 2007 que la deuda pública disminuye, con lo que se prevé el inicio de una trayectoria descendente de la deuda pública amplia”.

Se estabilizará, pero será difícil reducirla

Expertos consideraron que, si bien el gobierno federal logrará estabilizar la deuda, será complicado reducirla. Consideraron que la estabilización de la deuda se deberá más al remanente de operación que recibieron del Banco de México (Banxico) que a un manejo responsable de la misma.

“Va a ser difícil que se reduzca la deuda y si lo hace quizá sólo veamos una décima menos en términos de PIB. Lo que hemos visto en los Criterios Generales de Política Económica de años anteriores es que, aunque estimen que va a bajar, al cierre del año es mayor”, expuso James Salazar, subdirector de Análisis Económico de CIBanco.

Héctor Villarreal, director general del Centro de Investigación Económica Presupuestaria (CIEP), indicó que si bien para algunos funcionarios o analistas la deuda y el costo financiero de la misma pueden no ser tan graves, a diferencia de otros países, el problema es que México no tiene los ingresos suficientes para solventarlos.

Éste es un aspecto que fue señalado por las agencias calificadoras como preocupante, tanto que en agosto del año pasado colocaron la perspectiva de la nota soberana de México en Negativa.

Apenas hace unas semanas Standard and Poors y Fitch devolvieron al soberano su perspectiva Estable y sólo Moody’s la mantiene en Negativa.

“Nuestra recaudación sigue siendo baja, no sólo se trata del monto de la deuda del país, sino el saldo que tiene (el gobierno) para pagar. Sólo se está buscando arreglar el problema con una visión de corto plazo. Fue un año bueno, pero no en el que se logró la consolidación fiscal. Los números no muestran ese argumento”, acotó.

México mostró resiliencia

El Quinto Informe de Gobierno de Peña Nieto destacó que ante la volatilidad e incertidumbre que se vivió a finales del 2016 y principios del 2017, México mostró resiliencia y un desempeño positivo.

Mencionó que con el remanente de operación que recibió por parte del Banxico —por 321,653 millones de pesos— sus metas fiscales serán mejores, pues estiman que con dichos ingresos no recurrentes, el superávit sea de 1.5% del PIB, la deuda se ubique en 48% del PIB y los requerimientos financieros del sector público se reduzcan en 1.4% del PIB.

Al respecto, Luis Adrián Muñiz, analista de Vector Casa de Bolsa, consideró que, en efecto, sin este ingreso no recurrente las cifras de Hacienda son estables, pero será hasta finales del 2017 cuando realmente se pueda determinar qué tanto les ayudó o no el remanente de Banxico.

“La mejor manera en que podemos ver si los esfuerzos de consolidación fiscal se han llevado a cabo es si los Requerimientos Financieros del Sector Público disminuyen en la misma proporción que el remanente en el cierre del 2017”, afirmó.

No hay consolidación fiscal

Si bien el gobierno logrará en este año sus metas fiscales, dichos objetivos no son suficientes para considerar que se tendrá una verdadera consolidación fiscal, comentaron los expertos.

“Este quinto año de gobierno, en términos de finanzas públicas, ha sido un buen intento, pero no se logró superar la visión de corto plazo. Una consolidación fiscal implica una planeación de mediano y largo plazo en donde se haga una verdadera reestructuración del gasto público”, indicó Héctor Villarreal, del CIEP.

El analista de CIBanco consideró que, ante el panorama de menores ingresos petroleros, recortes a inversión y la incertidumbre que se vivía a nivel mundial, lo menos que se esperaba del gobierno federal es justamente que tuviera un superávit primario.

“Aun sin el remanente, le hubiera alcanzado al gobierno para lograr un superávit primario, pero el punto es que eso era lo mínimo esperado. Realmente no es que sea como un gran logro porque traían un nivel de endeudamiento continuo que en determinado momento se podía convertir en un foco rojo, no es que el esfuerzo haya sido tan robusto o significativo”.


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