CFDs son utilizados como activos de riesgo considerable
¿Qué son y cómo se usan los CFDs?
Los contratos por diferencia (CDFs por sus siglas en inglés), son contratos cuyo valor se incrementa o disminuye en función del aumento o reducción del valor del activo en que se basan. los CDFs se utilizar según las necesidades del operador.
Sala de Inversión
Oct 3, 2014 |
10:13

Los contratos por diferencia, o CFDs por sus siglas en inglés, son contratos cuyo valor se incrementa o disminuye en función del aumento o reducción del valor del activo en que se basa. El CFD basado en acciones de Apple (AAPL), por ejemplo, subirá o bajará de valor en relación a la evolución del precio de las acciones de esa empresa.

Si el valor de un CFD se encuentra directamente vinculado con el valor de la acción subyacente, ¿por qué no negociar directamente con ella? Simplemente, por el apalancamiento.

Cuando se compra una acción, es necesario pagar su precio total: sobre un precio de 30 dólares por papel, para obtener una exposición de 30,000 dólares, es necesario comprar 1,000 acciones. Es decir, necesita invertirse 100% del capital.

Con los CFDs, en cambio, únicamente deberá desembolsarse el requerimiento de garantía, el cual es un porcentaje relativamente pequeño del activo en cuestión.

Si el requerimiento de garantía es por ejemplo de 10%, esto implica que el apalancamiento es de 10 a 1. Es decir, el inversionista deberá tener depositado 1 dólar por cada 10 dólares de exposición en el mercado, necesitando por ejemplo 3,000 dólares para operar por 30,000.

En este ejemplo, si el CFD en cuestión sube un 10%, el inversionista obtendrá una ganancia de 3,000 dólares (1% de los 30,000 de exposición). En este caso, el retorno sobre la inversión sería de un 100%, dado que el inversionista duplicó los 3,000 dólares de capital, un retorno que solo es posible, dada una suba de tan solo 10% en el precio del activo, gracias al elevado nivel de apalancamiento que brindan los CFDs.

Si en lugar de haber invertido mediante este instrumento financiero, se hubieran comprado simplemente las acciones, la ganancia sería de solamente 300 dólares, es decir, 10% que subió el activo sobre una inversión de 3,000 dólares en el mismo. O sea, un retorno sobre la inversión de 10%, dado que se opera sin apalancamiento.

Por supuesto, la contracara de esta posibilidad sería que el activo en lugar de avanzar retrocediera un 10%, en cuyo caso el inversionista podría perder la totalidad de su capital en caso de estar apalancado 10 a 1. Cuando invertimos mediante CFDs, entonces, estamos magnificando notablemente tanto las posibilidades de ganancias como de pérdidas en relación al capital invertido.

Es fundamental, por lo tanto, aprender a calcular de antemano cuáles son las ganancias o pérdidas posibles a las cuales nos exponemos cuando invertimos mediante estos instrumentos para planificar las consecuencias de un determinado movimiento de precios y controlar los riesgos.

Los inversionistas más experimentados suelen calcular con mucha cautela el tamaño de las posiciones y colocar órdenes de stop loss para estar protegidos ante variaciones inesperadas o repentinas en los precios de los activos.

Una de las grandes ventajas que brindan los CFDs es la flexibilidad que otorgan, ya que se pueden operar miles de activos diferentes con estos instrumentos, incluyendo: índices, ETF's, acciones o materias primas.

Los CFDs pueden ser un instrumento muy útil para la cobertura de carteras, dado que se puede apostar a la baja de un índice en particular con una considerable facilidad . Muchos inversionistas los utilizan, entonces, para proteger su portafolio en períodos de incertidumbre sin la necesidad de vender sus acciones. Simplemente, se toma una posición bajista en un CFD, lo cual ayuda a compensar las pérdidas en caso de un mercado descendente.

Además, la posibilidad de apostar con mucha sencillez a la baja de un activo abre un amplio abanico de posibilidades de ganancias, dado que no solo es posible obtener buenos retornos identificando los mejores instrumentos, sino también beneficiarse de las caídas en los activos con perspectivas de retorno desfavorables.

También son instrumentos muy utilizados para operaciones de corto plazo, dado que la gran cantidad de apalancamiento que permiten estos instrumentos los convierte en uno de los favoritos de operadores que buscan capitalizar los pequeños movimientos de precios a corto plazo, y por lo tanto necesitan utilizar grandes montos de apalancamiento.

Los CFDs no solo permiten operar en toda clase de activos financieros como acciones o indices; también, dentro de cada clase de clase de activos, ofrecen una enorme variedad. Los CFDs facilitan por ejemplo el acceso a diferentes acciones de varios países o a toda clase de commodities, activos a los cuales generalmente es más complejo acceder si no se cuenta con estos instrumentos.

En definitiva, los CFDs pueden utilizarse de las formas más diversas según las necesidades de cada operador. Son instrumentos poderosos cuando se trata de operar a corto plazo con alto nivel de apalancamiento, contexto en el cual los CFDs son utilizados claramente como activos de riesgo considerable.

En cambio, cuando se usan en bajas dosis como instrumento de cobertura a mediano o largo plazo, pueden tener incluso un impacto opuesto, reduciendo la volatilidad del portafolio.

Como sucede con muchas de las herramientas e instrumentos más modernos que ofrecen hoy en día los mercados financieros, es fundamental contar con la capacitación y el conocimiento necesario para que estos instrumentos trabajen en función de los objetivos del inversionista y maximizar los beneficios que éstos proveen.

fondos@eleconomista.com.mx

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