Albedrio libre
Año de la Reforma Liberal
Por acuerdo presidencial, el 2009 fue declarado el Año de la Reforma Liberal para conmemorar 150 años de la Reforma de Juárez.
Armando Chacón
Dic 14, 2009 |
10:56

En el 2009, el sistema político mexicano desaprovechó la oportunidad única que brindó la crisis para emprender reformas de largo alcance.

Por acuerdo presidencial, el 2009 fue declarado el Año de la Reforma Liberal para conmemorar 150 años de la Reforma de Juárez.

Las leyes contenidas en la Reforma juarista se sumaron al espíritu liberal de la Constitución de 1857. Estos esfuerzos nos dieron el fundamento republicano para construir en la legalidad la convivencia igualitaria y la libertad económica.

Además de una clara reafirmación de los derechos humanos, la división de poderes y el federalismo; la reforma liberal sentó los principios filosóficos y legales para la modernización económica y la movilidad de la riqueza. Lo anterior, con medidas como la libertad de trabajo, el libre tránsito comercial, la protección a la propiedad y la abolición de los monopolios.

Estas medidas fueron la reacción a un sistema corporativista y centralista basado en el férreo control de toda actividad económica por parte de un Estado que desde entonces repartía monopolios y privilegios a una élite.

Luego de 150 años, el eslogan de la reforma liberal tuvo muy poco eco en la agenda política del país. En el 2009 el sistema político mexicano desaprovechó la oportunidad única que brindó la crisis para emprender reformas de largo alcance en contra de privilegios, monopolios y prebendas a grupos de interés.

Aunque surgieron desde el Ejecutivo propuestas legislativas valiosas, éstas fueron sistemáticamente bloqueadas por un sistema político dominado por intereses de partidos más preocupados por las elecciones que por sus representados. Tal es el caso del multifallido intento de verdaderas reformas fiscal y energética.

Iniciativas civiles de corte liberal como las acciones colectivas o class actions fueron también bloqueadas por intereses políticos; esta vez combinados con una reacción empresarial miope y mezquina.

Incluso iniciativas liberales surgidas del Legislativo, como la liberalización de la inversión en el sector de telecomunicaciones para la instalación y operación de redes fueron víctimas del bloqueo. Al nuevo marco de interconexión e interoperabilidad de la Cofetel ni quién le haga caso.

Como no se ve qué partidos ni legisladores vayan a cambiar su conducta, en mi cartita de Navidad pediré que el Presidente y su gabinete dediquen los tres años que les quedan a acciones valientes como la extinción de LFC, que demuestran los alcances de la ley, así como de las instituciones y personas que las administran al margen de la política.

achacon@eleconomista.com.mx

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