Asociaciones y uniones
Mario Rodarte E.
En los últimos meses han cobrado notoriedad diversas formas de uniones y asociaciones, planteadas con una amplia variedad de justificaciones de forma, pero que en el fondo pretenden ser una manera de presionar para hacerse con el poder y a partir de ello obtener un beneficio.
Obviamente no estamos hablando aquí de esta idea planteada por los perredistas de legalizar las uniones de individuos del mismo género, idea que parecería responder a una sociedad liberal, madura y responsable al máximo, pero que analizándola a fondo, son más ganas de fregar y entrometerse en lo que no les concierne, que ha caracterizado a este partido desde que se fundó.
Las otras asociaciones planteadas tienen un trasfondo político y han sido criticadas desde la perspectiva de la falta de congruencia entre las partes que se unen, al hacer a un lado su ideología con el solo fin de hacerse del poder.
Las mencionadas partes rara vez están de acuerdo con algo; desde la agenda legislativa, hasta los objetivos e instrumentos de la política económica, todo es materia de controversia.
Sin embargo, ahora nos dicen que irán juntos en varios procesos electorales, seguros de que los electores estarán más movidos por el deseo de cambiar al partido actualmente en el poder, que por el contenido de la plataforma conjunta de gobierno.
Va a ser en verdad muy interesante analizar qué es lo que los partidos unidos podrán plantear para sus electores, que resulte más atractivo que lo que actualmente tienen.
Mejorar el sistema educativo en sus estados se ve imposible, debido a que el gremio magisterial votará en bloque y si ven que existe una amenaza para sus condiciones actuales de trabajo, simplemente votarán por otro. Mejorar las reglas para que individuos y empresas gocen de mayor libertad económica y menores costos de transacción se ve también imposible si es que los funcionarios en los cargos son de los partidos que compartieron las alianzas.
Entonces lo más probable sería que un solo partido de la alianza concentrara todos los puestos y que pagara a la alianza con favores en contratos y licitaciones de obra y adquisiciones. Pobre sociedad la que así sea gobernada.
Pero existen todavía otros tipos de uniones planteadas; primero los grupos de individuos que extorsionan a las empresas con la amenaza de formar un sindicato; y segundo, las señoras que quieren puestos por el solo hecho de ser mujeres. Ya hablaremos de esto.
mrodarte@eleconomista.com.mx







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