Realidades virtuales
Mario Rodarte E.
Se dice que el buen entendimiento de un problema es más de la mitad de la solución. En esta cuestión de la crisis que recién estamos dejando atrás, resulta increíble leer todavía algunos analistas que no sólo culpan a la globalización del problema, sino que le achacan la falta de soluciones.
Siguen hablando de la falta de soberanía de los estados nacionales, en términos de la subordinación de la política económica de algunas naciones a los mandatos de gobiernos muy poderosos.
Al afirmar este tipo de argumentos olvidan asuntos como la liquidez excesiva que ronda el mundo y, eso sí, omiten siquiera pensar en que tenga una solución, ocupados como están en expandir el lapso de tiempo en que se debe seguir aplicando una política fiscal expansionista.
Ya le llegó el agua a los aparejos a Grecia, España, Portugal e Italia, que han excedido por mucho su capacidad de endeudamiento, al generar déficit fiscal enorme y gastarlo en cosas improductivas.
Posiblemente desde el punto de vista de los beneficios sociales de algunos programas se justifique cierto déficit, aunque no se debe olvidar dejar algo para buscar expandir la producción, ya que sin ello, no hay forma de elevar el empleo y por lo menos recursos suficientes para cubrir los pagos mínimos a realizar y garantizar la revolvencia de la deuda.
Casi todas las economías del mundo cuentan ya con sistemas de información oportunos y de buena cobertura, como para darse cuenta muy rápido de que algunos asuntos no marchan del todo bien.
Un aumento simultáneo del desempleo y del déficit público es una pésima señal, ya que habla de una gran incapacidad de la economía para generar ocupaciones remuneradas y de un gobierno que insiste en ocultar una realidad mediante gasto excesivo, disfrazado de programas de apoyo para familias, pobres, pequeñas empresas y todo lo que signifique distraer la atención de los problemas de fondo.
Es impresionante la cantidad de recursos que gobiernos, empresas e instituciones dedican a sus programas de comunicación, lo cual es encomiable, ya que mantener a la sociedad informada y alerta en todo momento, es bueno.
Lo que ya no queda tan claro es lo que se desea comunicar, ya que con todo y los mencionados programas, la sociedad vive una realidad virtual, tomando decisiones que nada tienen que ver con su entorno y que obviamente no resuelven sus problemas, ni siquiera ayudan a entenderlos mejor.
mrodarte@eleconomista.com.mx







Ejemplifica
Estoy de acuerdo, pero ejemplifica, Rodarte.
Saludos.
GCI
Añadir comentario