Obesidad
Isaac Katz
La población mexicana sufre de un grave problema de obesidad. Somos (yo no) el segundo país con mayor incidencia de obesidad en el mundo, solamente detrás de Estados Unidos.
Esto implica un problema de salud pública ya que es el precursor de graves enfermedades como son la diabetes y las cardiovasculares. Además, la obesidad también repercute en un costo económico directo ya que este fenómeno se traduce en una menor productividad en el trabajo así como un mayor ausentismo en los empleados.
Últimamente se ha argumentado que el fenómeno de la obesidad está causado por el consumo de alimentos chatarra, afectando particularmente a los niños que consumen este tipo de bienes en las escuelas. De ahí ha surgido la presión para que en las escuelas se dejen de vender estos productos y se sustituyan por alimentos “sanos”. Aunque la ingestión de alimentos chatarra puede ser un elemento importante como detonador de la obesidad, hay otros que son más importantes.
Los primeros son, sin lugar a dudas, los patrones de alimentación que tiene el mexicano promedio. Una dieta basada en alimentos fritos, con la costumbre de utilizar varias veces el mismo aceite, explica en gran medida la obesidad.
Un segundo elemento es el tránsito de la economía hacia el sector servicios.
A medida que la mayor parte del ingreso nacional se produce en el sector servicios, con una disminución relativa en los sectores agropecuario e industrial, la fuerza laboral se ha concentrado en actividades de carácter sedentario, lo que naturalmente contribuye a una menor quema de calorías en las actividades productivas y a una mayor incidencia de obesidad.
Un tercer elemento es que el mexicano no hace deporte, primero por falta de costumbre y segundo porque no existen las instalaciones públicas de carácter municipal como tampoco existen suficientes áreas verdes en las ciudades en donde se pudiese practicar algún deporte (y aquí una solicitud a las autoridades del Distrito Federal para que cambien los faroles fundidos en la segunda sección de Chapultepec; los corredores que asistimos allí antes de que amanezca estaríamos muy agradecidos).
Hacer deporte es crucial, junto con una correcta alimentación, para evitar la obesidad y para ello se requiere que desde niños se adquiera la costumbre del deporte. Pero aquí nos enfrentamos a que en las escuelas públicas, en donde asisten 85% de los niños en el nivel de primaria, no tienen las instalaciones para practicar deporte. Aunado a ello está el problema del horario en el cual los niños asisten a la escuela.
A diferencia de las escuelas particulares, en las cuales los niños asisten seis horas al día, en las escuelas públicas los niños sólo asisten cuatro horas diarias, por lo que no existe tiempo para realizar actividades deportivas en el horario escolar. Cambiar esto es imposible porque el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Eduación el cual es liderado la maestra Elba Esther Gordillo, se opondría a ampliar el horario escolar más el hecho de que no existe personal capacitado para atender la educación física.
Mientras no haya un cambio significativo de los patrones de alimentación y mientras siga teniendo una vida sedentaria, el mexicano promedio seguirá siendo obeso.
Prohibir la venta de alimentos chatarra en las escuelas no resolverá el problema.
ikatz@eleconomista.com.mx











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