¿Es necesario un Fondo Monetario Europeo?
Lo óptimo es enemigo de lo bueno, escribió Voltaire en 1764. Un ejemplo relevante es el llamado Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC) de la Unión Europea diseñado en 1992 y puesto en marcha en 1999 con la introducción del euro. Se trata de una novedosa regla fiscal supranacional que en teorÃa permite una combinación óptima de la polÃtica monetaria centralizada del Banco Central Europeo y las polÃticas descentralizadas de los paÃses miembros de la unión. Dada la pérdida de soberanÃa monetaria que supone la moneda común la polÃtica fiscal se convierte en el principal instrumento de que disponen estos paÃses para contrarrestar choques asimétricos. Sin embargo, esta flexibilidad está sujeta a una regla de solvencia: déficit y deuda pública no deben superar 3 y 60% del Producto Interno Bruto (PIB).
Elemento central de la polÃtica fiscal supranacional es la cláusula de no salvamento.
Suponiendo que esto fuera creÃble, los mercados de deuda soberana funcionarÃan eficientemente y cada paÃs se endeudarÃa hasta el lÃmite de su capacidad fiscal. Sin embargo, la cláusula no fue creÃble por varias razones, entre otras la falta de voluntad polÃtica para hacer cumplir la regla de solvencia.
La falta de credibilidad del PEG generó riesgo moral en el mercado de bonos soberanos, naturalmente varios paÃses, los llamados PIGS por ejemplo, y los mercados operaron bajo el supuesto de que de una u otra forma los paÃses lÃderes de la unión monetaria, Alemania y Francia, no permitirán un default en unos de los paÃses miembros. Con las reglas actuales, el paÃs que haga default sobre su deuda soberana es prácticamente expulsado de la unión monetaria, ya que sus bonos no serán admitidos como colaterales.
¿Qué hacer entonces? Lo primero es dejar de pretender que no existe la posibilidad de un salvamento, que no existe riesgo moral. En cambio introducir un mecanismo explÃcito y creÃble de resolución de problemas de sobre-endeudamiento soberano. Este mecanismo es un Fondo Monetario.
En principio, el Fondo Monetario Internacional (FMI) podrÃa ocuparse de estos problemas. Tiene el dinero y la experiencia necesaria. Pero está claro que ni Angela Merkel ni Nicolas Sarkozy quieren ver al FMI en la región, por razones de prestigio y ego, pero principalmente porque, aunque dirigido por europeos, el FMI es una institución bajo el control de EU, no permitirán que el gobierno estadounidense se introduzca por la puerta trasera en sus asuntos. La creación de un Fondo Monetario Europeo podrÃa anunciarse en los próximos dÃas.
Este Fondo podrÃa constituirse con aportaciones de los paÃses socios que en una primera fase estará formado por los paÃses miembros de la unión monetaria. Alternativamente, el Fondo podrá formar sus reservas mediante la emisión de bonos en los mercados internacionales. De acuerdo con algunas fuentes se requerirán inicialmente entre 200 y 300,000 millones de euros. El elemento central del Fondo será introducir un proceso ordenado de reestructura de la deuda soberana. Para evitar reintroducir el riesgo moral en el mercado, el Fondo no ofrecerá garantÃas sobre la deuda de ningún paÃs miembro que supere 60% de su PIB. Además, los paÃses que requieran de su ayuda en un default deberán someterse a un programa de ajuste muy estricto que inevitablemente supondrÃa perder transitoriamente el control de su polÃtica fiscal, que estará en manos del Fondo Monetario Europeo.
rfeliz@eleconomista.com.mx
Raúl AnÃbal Feliz








Añadir comentario