En cambio
¿Cómo se mide la felicidad?
Independientemente de lo subjetivo que pueda parecer dicha métrica, los avances recientes en su medición podrían sernos de gran utilidad.
Rodrigo Gallegos
Jul 12, 2010 |
23:55

La felicidad comenzó a medirse de forma sistemática en 1972 en el reino de Bután, donde se inventó el Índice Nacional de Felicidad. Aunque los economistas utilitaristas dirían que llevamos más de 200 años midiendo la felicidad, lo cierto es que la medición de la felicidad y el bienestar han evolucionado significativamente. El premio nobel de Economía Amartya Sen (1998) se destacó por crear nuevas métricas de bienestar sobre las que se construyó el Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas. Más recientemente, muchos académicos y universidades, como la de Illinois, Oregon y Victoria en Canadá, se han centrado en entender y medir la felicidad bajo principios más amplios como los que utilizó Bután.

Así este pequeño reino, que es la democracia más moderna del mundo, pone a nuestra disposición la medición más completa de felicidad actual. Dicha métrica cuenta con nueve componentes:

1) Salud. Mide la atención médica y las barreras de ésta, así como la calidad de los servicios de salud.

2) Educación. Evalúa el aprovechamiento, calidad, escolaridad y nivel de educación.

3) Diversidad ambiental. Cuantifica el acceso a servicios ambientales, el conocimiento ambiental de la población y destaca por el indicador de árboles sembrados por persona.

4) Nivel de vida. Mide los consumos de los hogares y el número de casas propias, entre otros. Destaca por medir la inhabilidad de hacer remodelaciones por hogar.

5) Gobernanza. En éste se evalúa la calidad de los servicios públicos, la confianza en las instituciones y los niveles de seguridad.

6) Bienestar sicológico. Aquí se estiman los niveles de estrés y prevalencia de emociones como celos, frustración, generosidad, y tranquilidad.

7) Uso del tiempo. Cuantifica el tiempo que dedicamos a dormir, a la participación comunitaria, a la educación, al deporte, al cuidado de los demás y a meditar, entre otros.

8) Vitalidad comunitaria. Estima la confianza y el apoyo social entre los miembros de una comunidad, así como los niveles de seguridad.

9) Cultura. Evalúa el conocimiento de la cultura propia (deportes tradicionales, festividades comunitarias, labores artesanales, etcétera) así como el respeto y conocimientos de otras culturas.

Si bien creo que Sarkozy se equivocó al declarar que de contar con un índice de felicidad se hubiera evitado la crisis financiera, considero que indicadores del bienestar sicológico y vitalidad comunitaria contribuirían a atender la descomposición social que viven actualmente algunas de nuestras ciudades.

rgallegos@eleconomista.com.mx

2 Comentarios
Comentarios
Paco (no verificado)
Agregado:
13 Jul 2010 |
04:25 AM

Discrepo totalmente de su artículo. La felicidad, creo que es algo intrínseco , que se puede transmitir...Pero no crear. Recuerdo el pueblo de mi mujer donde, la familia mas pobre( en valores monetarios) sin ninguna duda, era la mas filiz. Solo con la aceptación de su situación, como algo normal y adaptando sus necesidades a su capacidad ,consiguieron ser la envidia de cualquiier observador.

Ezra Herzl (no verificado)
Agregado:
18 Nov 2014 |
23:43 PM

No nos engañemos, la medición es algo que no permite ambigüedades (por mucho que Bután lo haya hecho durante tantos años, la tradición y la costumbre no puede contar como criterios de validez en los argumentos). Cuando se mide se asignan valores numéricos de acuerdo a un orden, además de que la unidad de medida debe ser pertinente para el fenómeno, objeto o variable a medir; la presencia del fenómeno puede cuantificarse con una precisión que puede encontrarse entre los niveles de presencia-ausencia del fenómeno, objeto o variable y los grados intermedios que se hallan entre su nivel (cantidad) de presencia o ausencia.
Se está faltando a estas reglas: lo medido no se corresponde con la unidad de medida, ¿puede y está justificado o de qué forma es legitimado comparar (es decir cotejar, medir) bienestar material y psicológico con la categoría felicidad?, ¿es una definición biunívoca? Concedido que es una especie de definición operacional donde felicidad es la cantidad de bienestar psicológico y material, ¿cómo se infiere de forma correcta y válida que los resultados de estas mediciones corresponden con la felicidad?, más aún, ¿cómo medir el bienestar, cuál es el criterio para medir ordenadamente y de forma objetiva algo subjetivo? Es cuestión fundamentalmente de apreciación, por eso la "medición de la felicidad" es una engañifa, de entrada se habla de un término tan amplio y tan ambiguo que los equívocos no serían escasos, además una escala ordinal (A es más feliz que B y B es más feliz que C, por lo tanto A es más feliz que C) no es estrictamente hablando una medición pues los valores asignados son inconmensurables, ¿por qué?, no pueden equipararse, no hay una comparación legal en sentido estricto o amplio, ¿se puede dar un caso en que X es igual de feliz que Z?, ¿cómo, si los estándares de Z son más bajos? y si la escala de medición contempla esto, lo que refleja no es el nivel de felicidad, sino el nivel de felicidad de acuerdo al estándar manejado por el encuestador.
En resumen, medir la felicidad es una quimera, y es hacer política y filosofía, pero de la mala, porque se cree estar haciendo otra cosa (ciencia), cuando en realidad se hace otra (especulación filosófica, ciencia-ficción, política).

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