México gordo
Ana Francisca Vega
Partamos de la premisa de que en la lucha contra la obesidad infantil el gobierno no es el único responsable. Sonará absurdo para algunos pero, en varias ocasiones que he tratado el tema en este espacio, por ahí ha ido la mayoría de los comentarios.
Algunos lectores han expresado la preocupación de responsabilizar única y exclusivamente a nuestras autoridades por la epidemia que ha cuadruplicado el número de mexicanos con obesidad de 1980 a la fecha. En efecto: nadie “obliga” en el sentido más literal a las personas a comer ciertos productos o a tener cierto tipo de dieta. Cada quien decide y cada uno es el principal responsable de cuidar su salud.
Sin embargo, lo que es cierto es que como sociedad tenemos una responsabilidad compartida por cuidar a nuestros sectores más vulnerables, ésos que no tienen la capacidad de decidir libremente o con todos los elementos necesarios como para tomar una buena decisión.
Ése es el caso de los niños, y en ese contexto debemos enmarcar nuestros debates sobre cuál es la estrategia a seguir para combatir de una menera efectiva el problema de la obesidad infantil… sí, ésa que tiene a casi 5 millones de niños de entre cinco y once años sumidos en la enfermedad.
En efecto, para superar el problema de la obesidad infantil le tenemos que entrar todos: autoridades, padres y madres de familia, empresas, medios de comunicación y otros actores relevantes.
Y para responder también a una crítica frecuente, cabe decir que tampoco basta con “sacar” la comida llamada chatarra de las escuelas. Sin embargo, decir que no basta no significa que debamos dejar que este tipo de comida se venda en las escuelas del país, mientras todos los demás factores se reacomodan para tener un escenario perfecto. No. Decenas de estudios científicos han comprobado que hay dos factores que son cruciales para detener la epidemia de obesidad en los menores.
Tomemos un solo ejemplo: un artículo de la revista especializada The New England Journal of Medicine demostró una caída significativa en la obesidad, así como en la predisposición a la diabetes, con la sola promoción de dos normas básicas: la primera, no vender comida chatarra en las escuelas y promover la actividad física en los niños; la segunda de las medidas fue promover la hidratación con agua.
Los resultados son contundentes: mientras que al inicio del estudio casi 50% de los estudiantes presentaba sobrepeso y obesidad, 16% presentaba altos niveles de glucosa en sangre en ayunas y 7% presentaba resistencia a la insulina en ayunas, al término del mismo, el sobrepeso entre los niños sujetos de estudio había disminuido 21% y los indicadores de riesgo para diabetes (como los altos niveles de glucosa y la resistencia a la insulina) habían disminuido también.
¿Qué nos detiene para hacer lo que como Estado debemos hacer para detener esta epidemia? ¿Por qué negociamos las verdades científicas?
¿Cómo es que podemos leer noticias que aseguran que, por ejemplo, en el Distrito federal tres de cada cuatro camas de hospital están ocupadas por alguien con sobrepeso o cuya condición es agravada por el sobrepeso y seguimos dándole vueltas al asunto?
Todos vamos en el mismo carrito: México. Todos vamos a terminar pagando los costos de esta epidemia pero tenemos la posibilidad real de comenzar a hacerle frente. Ésta sí, sin duda, es una batalla que podemos ganar. Ganémosla.
afvega@eleconomista.com.mx











En esta esquina El Producto en esta otra El consumidor
Creo q( f e m s a), tiene mucho q ver con esto, aparte de producir el 80 % de la basura de mexico, gracias a ese consumo desmedido de productos.
Responsabilidad
La responsabilidad de alimentarse adecuadamente es de c/u de nosotros y en el caso de los niños, de sus padres. Que bueno que puedan existir normas, pero son una ayuda. No la solución.
Basta ya de culpara otros. Comer de manera sana es responsabilidad de cada uno de nosotros.
También hay que ver el como
También hay que ver el como se maneja la información respecto a nutrición, por ejemplo, mucha gente dice: "debo de comer menos calorias" o "los carbohidratos son mis enemigos" o "voy a tener una comida fuerte y el resto normales". En México falta una cultura de la nutrición y todo es porque todo el mundo cree que comiendo menos es la única manera de bajar de peso.
Por ejemplo, el primer error es eso de las tres comidas al día, cada tres horas nuestro organismo requiere de una ingesta de calorias para no entrar a un modo de supervivencia en el cual comienza a acumular toda energía que posee el cuerpo lo termina siendo la famosa grasa corporal. Para evitar entrar a este modo de supervivencia se debe de comer entre 5 o 6 comidas al día en lapsos de 3 horas. Ahora viene la pregunta, pero qué como? verduras? más o menos se deben de nivelar un 50-60% de carbohidratos (de algún lado tiene que salir la mayoría de la energia, además de que para que la proteina se pueda absorber correctamente el organismo debe de liberar insulina la se obtiene durante la ingesta de carbohidratos) de estos carbohidratos hay unos benéficos y otros que no, pero nuestra gastronomía es tan rica que encontrar carbohidratos de buena calidad no es un problema. Lo mismo con las proteinas y las grasas, ahi están en la carne.
El México de ahora vive en la calle, la mayor parte del tiempo nos la pasamos comiendo en la calle, el problema es que las opciones realmente nutritivas son pocas y la información respecto a los componentes dietéticos de cada comida en un restaurante son prácticamente inexistentes, las calorias no sirven de mucho si no se sabe como están distribuidas.
A lo que voy es por qué no tener taquerias nutritivas? el taco es un alimento que te puede proveer de carbohidratos, proteinas y grasas en una sola porción. Por qué no educar a los taqueros a preparar un taco nutritivo, que se informe al cliente de lo que está consumiendo, que el gobierno premie a los establecimientos que cumplan con este programa ya sea reduciendo los impuestos o algo? La gente podría estar más consciente de lo que come y no simplemente buscando saciar su hambre, sino tratar de comer mejor.
Acerca de la hidratación con agua... digamos que en un país como México es algo difícil. Por decir, el mayor problema que tengo al ir a un restaurante es el agua, si pido un vaso de agua tiendo a gastar más dinero que comprando un refresco, o al menos así es en el norte.
Una medida que podría colocar el gobierno es fijar el precio del agua en los restaurantes. Como es posible que el agua cueste más que el refresco? por ejemplo, yo suelo beber entre 1 y 1.2 litros de agua cada comida, no se me hace mucho, es lo que me demanda el organismo. Si quiero hacer eso en un restaurante tengo que pedir al menos dos botellas de agua, que rondan en un precio de 18 pesos por lo que llego a gastar hasta 36 pesos por agua, si quisiera un refresco refill me costaría entre 23 y 26 pesos. Así que al final del día tengo que pedir un refresco light refill porque es la única manera de no maltratar mi economía.
Y es así en varios lugares públicos, por ejemplo, el cine vende el litro de agua en 33 pesos, mismo precio que el refresco grande pero menos contenido. Que bueno sería que el agua costara 10 pesos en el cine y el refresco se mantuviera a 33. No que tengo que estar aplicando la de ir con mi novia y que meta mi botella de agua al cine. Es ridículo pero cierto. Estoy de acuerdo que bebidas de otro tipo ajenas al establecimiento no sean permitidas, per el agua es el agua. El liquido vital debe de ser la excepción a la regla... pero vean lo ridícula de la situación que me tengo que convertir a mi novia en traficante (jaja, lo sé, suena exagerado, pero digamos que soy una persona con una moral binaria o soy o no soy, no hay tintes grises) para yo poder ser una persona sana.
México como país refresquero no nos ayuda. Debemos de hacer algo para disminuir el precio del agua en los establecimientos, es ridículo que esté al mismo precio que un refresco.
Añadir comentario