Hacia un año de tensiones democráticas
Sergio Mota
No se le debe pedir demasiado a la democracia, con expectativas que no se pueden cumplir. Tucídides, el gran historiador de la antigüedad, advirtió que la democracia no debía convertirse en el Estado de los eternos descontentos. La democracia está expuesta a veleidades.
La lucha electoral tendrá grandes deficiencias porque los candidatos ofrecerán todo sin percatarse de que no es posible cumplir lo prometido, a menos de que se tenga un sentido de la epopeya, el cual cada vez más se pierde o se ignora. En vez de lo anterior, se escucharán disparates en toda la lucha electoral, es un defecto inevitable. Por ello, lo que interesa saber de los políticos que aspiran a tener el poder presidencial es si es necesario y oportuno lo que proponen y si ellos están preparados para servir al país de acuerdo con las necesidades actuales. Pero es difícil en una sociedad como la mexicana que ha sucumbido a los medios de comunicación que han sustituido a la plaza pública.
La reacción es la ley de la sociedad, ley inevitable. Por eso, el éxito de un candidato depende de saber apoderarse de ella. Aceptando esto, habrá una locura mediática, cuyo objetivo es seducir al electorado que se abstiene de votar, que es el que definirá en gran medida al candidato triunfante. Por ellos surgen los políticos actores. A la hora de gobernar es donde aparecen los problemas, porque la realidad se mueve a través de leyes y costumbres resueltas por la tradición o por las decisiones de Estado.
Para estar en la tesitura de la realidad y el deseo de la transformación se tiene que aceptar que la teoría política, social y económica exigen una constante verificación empírica.
Algunos teóricos y sus seguidores, definidos en gran medida por la pedantería, intentan imponer sus teorías a los demás en lugar de comprobarlas de forma crítica en la propia realidad. Eso los hace vulnerables.
Y es que el exceso de teoría es nefasto. Recordemos la advertencia lúdica de Mefistófeles a Fausto en la gran obra de Goethe cuando le dice: “Toda teoría es gris, sólo es verde el árbol de la vida”.
La experiencia advierte de una regla de oro para cualquier país y para su clase política es aprender que no se debe dar nunca nada por supuesto. Ojalá que hayamos madurado y que durante la campaña electoral prevalezcan las ideas y los proyectos viables realizados por los equipos técnicos que están atrás de los candidatos.











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