Nigeria 1; México 0
Rodrigo Gallegos
El nuevo gobierno nigeriano tomó muy en serio las premoniciones mayas del 2012 y arrancó el año con transformaciones económicas drásticas. El gobierno, que lleva apenas un año en el poder, decidió eliminar el subsidio a la gasolina. El cambio fue de golpe y sus efectos drásticos. En unos días, el país se paralizó con huelgas y confrontaciones.
Esto, evidentemente, es música para los oídos de AMLO, quien anunció que de ser Presidente disminuirá los precios de los combustibles. Pero si analizamos lo sucedido en Nigeria, podemos aprender una lección y entender que eliminar el subsidio a la gasolina puede erradicar la pobreza extrema.
Las lecciones que deja Nigeria son:
1. Es mejor eliminar los subsidios de forma gradual que de un solo golpe.
2. Los impactos en los precios de los alimentos no son proporcionales. El aumento en más de 100% en el precio de la gasolina resultó en aumentos menores en los precios de la mayoría de los alimentos y otros bienes.
3. Para eliminar los subsidios, los gobiernos necesitan cierta credibilidad, disciplina fiscal, un programa exitoso de combate a la pobreza y transparencia.
En México contamos, por un lado, con uno de los programas más exitosos de combate a la pobreza a nivel mundial (Progresa-Oportunidades), que ha sido exportado a prácticamente todos los BRICs y cuyo padrón y gasto son transparentes y están blindados bajo la supervisión de instituciones como Transparencia Internacional.
Así, si en México hiciéramos lo mismo que hicieron en Nigeria (eliminar la mitad del subsidio a la gasolina, cerca de 110,000 millones de pesos), podríamos aumentar sustancialmente los recursos disponibles para los 5 millones de hogares que reciben Oportunidades, los más pobres del país.
Los recursos empleados por familia pasarían entonces de 700 pesos mensuales a 2,100 pesos, un aumento de 200 por ciento.
En México, menos de 50% del gasto de las familias más pobres (del quintil más bajo) se destina a alimentos y transportes. Además, el costo logístico de productos como maíz y frijol (los alimentos más populares) representa menos de 20% del costo total. En este sentido, aumentos en la misma magnitud que el incremento del precio de la gasolina afectarían de forma directa menos de 50% del gasto de las familias más pobres y en una proporción menor. En otras palabras, movernos en el sentido de los nigerianos de forma gradual podría erradicar la pobreza extrema en el país, contrario a lo que piensan algunos de nuestros aspirantes a la Presidencia de la República.
rgallegos@eleconomista.com.mx











pues en tu planeta, aqui esas
pues en tu planeta, aqui esas ganancias llegarían a los más pobres, con gobiernos como el PRI y el PAN
será realidad???
Veamos desde el punto de vista de una persona que siendo el Pseudo-Presidente Legitimo" gana mas de los que la población a la que defiende... sabiendose que con su autonombramiento como cabeza de la Nación no hay medios por los cuales pueda obtener tales recursos. Los programas de Oportunidades nacieron de cabezas capitalistas para cuidar a la fuerza motora de la riqueza del país; por lo cual aunque nos cueste aceptarlo las mejores manos para cuidar los recursos de la Nación deben de ser las de aquel que no quiera Expropiar Bancos, Ingenios u otros pertenecientes al ramo de Energéticos, sino autorizar la entrada de Inversión y Capacitación en esta rama para poder obetener mejores réditos.
La explotación y distribución de las riquezas de una nación no deben de ser puestas en un espacialista en el chantaje, ni en la facilidad de explotación de las carencias de la población, sino de personas con el conocimiento para hacerlo y repartirlo.
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