Los bancos centrales y la recuperación

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Raúl Aníbal Feliz

El apetito por riesgo ha regresado a los mercados. En todo el mundo repuntan los mercados de capitales y la inversión de portafolio está de vuelta en las economías emergentes. La liquidez es de nuevo abundante. Todos los indicadores técnicos de los índices accionarios, excepto el volumen, apuntan hacia arriba. En las primeras semanas del año el índice de acciones S&P 500 está 7% arriba, en 1,347 puntos, no lejos, antes de que las expectativas sobre el crecimiento global se cayeran en medio de los efectos económicos del terremoto-tsunami de Japón, los altos precios del petróleo y de otras mercancías que generaron las crisis políticas en el norte de África, el colapso de las negociaciones para elevar el límite de la deuda pública en EU y la crisis fiscal y financiera de la eurozona.

A pesar de registrar una fuerte desaceleración, la economía de EU no está en recesión, más bien parece estar reacelerándose, como lo muestran los más recientes indicadores del mercado laboral, la confianza del consumidor y del sector manufacturero. El ISM ha repuntado, impulsado por su componente adelantado nuevas órdenes. Se crearon 243,000 trabajos en enero. Las solicitudes de ayuda para el desempleo han caído a un nivel consistente con la creación de 200,000 empleos mensuales, en tanto que la tasa de desempleo desciende a 8.2% desde niveles cercanos a 10% hace dos años. Buenas noticias para el presidente Barack Obama, que buscará la reelección en noviembre. El más reciente indicador líder de la economía de EU que publica la OCDE dice que la desaceleración ha terminado y prevé un ritmo de crecimiento superior a la tasa potencial durante los próximos ocho meses. En mi opinión, lo anterior muestra que la política monetaria de la Fed de tasa cero hasta finales del 2014, relajamiento cuantitativo y la Operación Twist están dando buenos resultados. Ayer, ante el Congreso de EU, Ben Bernanke ratificó que la política monetaria seguirá utilizándose para defender la recuperación, la cual todavía está lejos de completarse.

Otro factor en apoyo de los mercados es que tampoco ha ocurrido un desastre financiero en un país o institución financiera sistemáticamente relevante de la euro zona. Después de darle muchas vueltas, el BCE está jugando un rol efectivo de prestamistas de última instancia en la euro zona. Este programa llamado LTOR (por su sigla en inglés) es equivalente a un programa de relajamiento cuantitativo de la Fed. Los bancos comerciales demandaron ₤498,000 millones para hacerle frente a sus vencimientos de bonos y/o comprar deuda soberana.

Pronto comenzó a ceder la presión a la alza en las tasas de fondeo interbancario y los inversionistas de renta fija globales comienzan a regresar al mercado de bonos de bancos europeos. La subasta de deuda soberana de Italia y España fue bien recibida. El 29 de febrero, el BCE convoca a nueva subasta para inyectar entre ₤500,000 millones y 1 trillón a los balances de los bancos europeos. El BCE ha logrado evitar un colapso del crédito y la agudización de la actual recesión.

Finalmente está el caso de Grecia. Después de dos años de negación se reconoce que era insolvente, este país y sus acreedores privados han concluido las negociaciones para reducir la deuda 70% a valor presente. Un paso en la dirección correcta, pero insuficiente para regresar a Grecia a la normalidad.


rfeliz@eleconomista.com.mx

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