La Gran Carpa de los Hermanos Fuentes

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Redacción

TRAPECISTA. Ahora la ves, ahora no lo ves. El delegado en Venustiano Carranza, Alejandro Piña, no tiene muy contentos a los locatarios del mercado de La Merced, pues con el fin de su periodo en puerta ha tratado de ejecutar un acto de escapismo y nomás no termina de remodelar. Ahora sí que dejó a los locatarios colgados de la brocha.

TIGRE. Se pone bravo. El senador tricolor Francisco Labastida Ochoa se subió a la cama de clavos en espeluznante acto de faquirismo y acusó que la alerta que emitió EU para que sus habitantes no viajen a varios estados de México es desproporcionada, ya que pese a las expresiones de solidaridad con México del norteño vecino, en la práctica y en los hechos propicia la venta de armas que entran a nuestro país, además de que avala operaciones encubiertas que dan más dinero a los delincuentes. “Perro que ladra...”

MALETA. Por no invitarlos. En la carpa chiapaneca, indígenas católicos tradicionalistas del municipio de San Juan Chamula impusieron una multa de 42,000 pesos a su paisano evangélico Manuel López Collazo. Lo acusan de haber organizado una convivencia entre presbiterianos en su domicilio. Dicha multa le fue impuesta cuando cometió el “delito de organizar una convivencia en su domicilio, y deberá cubrirla dentro de los próximos 15 días, ya que de lo contrario perderá sus tierras”. Qué aguafiestas resultaron.

ZANCOS. ¡Vaya mañas! A seis días de que concluya su gestión y emulando el truco del mago que pide un billete a los asistentes, el gobernador michoacano Leonel Godoy solicitó al Congreso estatal un crédito por 4,950 millones de pesos. El Mandatario estatal justificó la petición con el argumento de que “permitirá al próximo gobierno tener un manejo aceptable del servicio de la deuda”. ¡Ese truco ya se lo vimos a Moreira!, le gritan desde las gradas. Ya veremos si en unos meses no salen con el caso Godoy y la nueva superendeudada.

FOCA. Echa sal en la herida. El alcalde con licencia de Chilapa, Sergio Dolores Flores, se hizo el de la vista gorda por los más de 700 intoxicados que acudieron al mitin esta semana en Chilpancingo para apoyarlo en su registro como precandidato a Diputado federal del PRI en Guerrero y aseguró que no le remuerde la conciencia. “Esto le puede ocurrir a cualquiera de los que organizamos mítines, yo no me siento culpable”, afirmó el muy vivo y escurridizo malabarista. ¿Y por qué no comió nada?

fuentes@eleconomista.com.mx

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