Reforma petrolera
Pemex necesita más recursos, mayor productividad
y eficiencia. Sin embargo, el marco institucional en
 el que opera es desfavorable para esos fines…
Bruno Donatello
Jun 26, 2013 |
19:13

De viaje oficial por el llamado viejo continente, el presidente Peña Nieto explicó en entrevista concedida al diario Financial Times que la reforma energética que se requiere en México está en marcha y que para tal fin ya se están preparando “los cambios constitucionales necesarios para dar certeza a los inversionistas privados”.

Las declaraciones del Mandatario provocaron en México una pequeña tormenta. De no haberse producido ese pronunciamiento al que se le dio casi jerarquía de oficial, difícilmente habrían reaccionado los militantes del Partido de la Revolución Democrática en lo que consideran una defensa legítima en favor de Pemex y de la soberanía energética de México. Para tales fines, Cuauhtémoc Cárdenas presentó una propuesta de reforma energética por parte de su partido que suscitó el apoyo de sus militantes.

¿Qué planteo Cárdenas en cuanto a la reforma energética? En realidad nada desde el punto propositivo. Los lineamientos que dio a conocer son tan generales y vagos que difícilmente puede extraerse de ellos alguna propuesta programática concreta.

Entonces, cabe preguntarse, para qué saltó a la palestra pública el vástago del Tata Lázaro. La respuesta es sencilla: con la finalidad de ponerle candados y restricciones a la reforma energética que la administración que encabeza Peña Nieto está empeñada en promover. De ahí la insistencia reiterada y secundada de que “en defensa del interés nacional sobre la riqueza petrolera, hemos dicho que no se requieren reformas constitucionales…”.

¿Cuáles son los problemas clave que enfrenta la industria petrolera y por los que se requieren reformas? Pemex necesita, antes que nada, más recursos, además de mayor eficiencia y productividad y combatir la corrupción con eficacia. El marco institucional y jurídico en que opera la paraestatal es desfavorable para que se puedan alcanzar esos objetivos. Es por ello que el sector requiere de reformas, pero los obstáculos ideológicos y políticos son muy fuertes.

En la coyuntura, el problema más grave de la empresa petrolera es el de la insuficiencia de fondos, en particular para exploración y desarrollo. Una solución para que el sector cuente con más recursos es permitir la participación del sector privado nacional y extranjero mediante fórmulas compatibles con la propiedad nacional sobre las riquezas del subsuelo. Sin embargo, en muchos oídos vernáculos, esa posibilidad suena a traición a la patria y por tanto a zafarrancho de combate. Mientras tanto subsiste el estancamiento de México y la parálisis.

bdonatello@eleconomista.com.mx

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