El mundo al revés
Nadie en su sano juicio está en contra de aumentar los salarios, cualquiera está en favor de abatir la pobreza; no se necesitan consultas.
Juan María Naveja
Ago 6, 2014 |
23:12
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Los políticos promueven el aumento y los sindicatos piden prudencia. La CTM advierte que el país no está preparado para un aumento a los salarios mínimos, el PAN pide que pase del rango de los 60 y pico a los 200 pesos y el jefe de Gobierno del DF, promotor original de la idea, sigue con su campaña en pro del incremento. Como si la reforma fiscal no hubiese tenido suficiente impacto negativo sobre los pequeños y medianos empresarios...

Paradójicamente, la posición más congruente hasta ahora es de la central obrera que de entrada les recuerda a los promoventes el impacto negativo en una larga serie de indicadores en los que el salario mínimo es el referente. Le recuerda que antes deben eliminarse los más de 600 ordenamientos que automáticamente aumentarían, como el pago de impuestos, jubilaciones, pensiones, infracciones, etcétera.

El PAN y el jefe de Gobierno bien podrían revisar la historia de los salarios mínimos en los últimos 40 años; por ejemplo, en 1987 ante la presión del Congreso del Trabajo que pedía aumento de emergencia de 46%, el gobierno de Miguel de la Madrid ordenó una consulta nacional (como ahora el PAN), que derivó en un aumento de 15% para la segunda quincena de diciembre y de 20% adicional a partir del 1 de enero de 1988.

Los que proponen el aumento están bastante grandecitos para recordar que México ha experimentado de todo: pactos, aumentos de emergencia, incrementos escalonados de 10, 20 y 30 por ciento. Al final los trabajadores no se han recuperado, la inflación se disparó de manera escandalosa y creció el desempleo; en síntesis, todo lo contrario de lo que se pretendía.

Nadie en su sano juicio está en contra de aumentar los salarios, cualquiera está en favor de abatir la pobreza, no se necesitan consultas, pero el camino no es por la vía de la declaración fácil, es todo un proceso que toma tiempo y acciones. Falso que sea cosa de voluntad política.

Es posible anticiparse, el gobierno después de concretar las reformas que se proponía no correrá el riesgo de descarrilar la economía por darle gusto a quienes buscan legitimarse por la vía rápida, saben del impacto que tiene un incremento en la inflación y en la economía en general.

Esta vez el jefe de Gobierno trata de recuperar la generosa aceptación con la que asumió el cargo, pero eso se logra gobernando bien, no con posiciones populistas que ni siquiera le corresponden.

El PAN tiene que hacer la tarea de reconstituirse en lugar de buscar un salvavidas para conservar el registro. Con esta propuesta el PAN se parece tanto al Verde con aquello de la pena de muerte... Quieren una consulta a 2 millones de personas. ¿Por qué no a 100 millones?

Estamos ante campañas engañabobos, ocurrencia de algún genio de la consultoría. Veremos cómo el tema no pasará de la propaganda. Ni hablar, los salarios se recuperan con disciplina en el sector público, creando riqueza, aumentando la productividad, incentivando la competencia y no con ocurrencias desesperadas.

jnaveja@eleconomista.com.mx

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