Los salarios mínimos
Lo peor es la inmovilidad y la parálisis ante la pérdida del poder adquisitivo de los salarios.
Miguel Barbosa Huerta*
Ago 14, 2014 |
1:29
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El jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, abrió un debate fundamental para el futuro inmediato de millones de familias: el aumento de los salarios.

El gobernante capitalino emplazó a los sectores productivos, académicos, políticos y laborales del país a construir un diálogo abierto y bien fundado con relación al salario mínimo vigente en México, el cual por más de tres décadas ha sufrido una pérdida de 77% de su poder adquisitivo en detrimento del bienestar de los trabajadores.

El jefe de Gobierno llegó a esa conclusión como resultado de la petición, que el pasado 1º de mayo se realizó a su gabinete económico, en el sentido de que se identificaran un conjunto de acciones que pudieran ser útiles para la construcción de acciones que tuvieran como eje la política laboral y salarial. Una de éstas: construir una estrategia de recuperación salarial local y nacional.

De inmediato se desató el debate, por un lado las posiciones que consideran que el aumento en los salarios desestabilizaría a la economía y se produciría una escalada inflacionaria. En contraste, se encuentran las visiones que consideran que resulta impostergable un aumento salarial ante la precaria situación que viven millones de trabajadores.

En la fracción VI, del apartado A del Artículo 123 de la Constitución, se establecen los alcances de los salarios mínimos, en la cual puede leerse que: “Los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer la educación obligatoria de los hijos. Los salarios mínimos profesionales se fijarán considerando, además, la condiciones de las distintas actividades económicas”.

No existen argumentos de tipo económico, histórico y social, para no iniciar un debate como el que se propone desde el Gobierno de la ciudad de México.

El cambio en la política laboral debe realizarse de una manera responsable, planeada y colocando en el centro el bienestar de los trabajadores. Están descartadas las aventuras populistas. Se trata de voluntad política para buscar soluciones creativas e innovadoras.

Lo peor que podríamos hacer es la inmovilidad y la parálisis ante la pérdida del poder adquisitivo de los salarios.

Basta recordar que la inflación no se ha detenido y que el resultado del modelo de política salarial que se ha aplicado es que la mitad de la población permanezca en la pobreza.

Entre las varias cuestiones que tendrían que reflexionarse está el porcentaje de las ganancias del patrón en detrimento del salario de los trabajadores, lo que pone en evidencia la necesidad del fortalecimiento de una clase empresarial con responsabilidad social.

El grupo parlamentario del PRD en el Senado de la República acompañará con sus propuestas el debate sobre el aumento de los salarios. Analizaremos, desde nuestro ámbito, las propuestas del jefe de Gobierno e incluiremos, como parte de nuestra agenda prioritaria, la revisión integral del marco legal que regula los salarios en nuestro país.

*Coordinador parlamentario del PRD en el Senado de la República.
Twitter: @MBarbosaMX

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