Ventana política
Golpes de realidad
El presidente Trump está comprobando que no es lo mismo hacer campaña que gobernar o, dicho de otro modo, prometer que cumplir.
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A50 días de su toma de posesión, el presidente Trump está comprobando que no es lo mismo hacer campaña que gobernar o, dicho de otro modo, prometer que cumplir.

El candidato que insistentemente amenazó con cerrar las fronteras, cancelar el Obamacare, abandonar el TLCAN, “contratar americanos y comprar americano”, se está topando (más pronto que tarde) con las restricciones formales e informales de su investidura y, en última instancia, con una realidad que no acaba por acomodarse a sus designios. Los reveses se acumulan rápidamente.

1. Para empezar, un juez de Hawai acaba de bloquear a nivel nacional la versión “diluida” de su veto migratorio contra refugiados e inmigrantes de países mayoritariamente musulmanes. Es decir, por tercera ocasión dos jueces federales y un tribunal de circuito rechazan las órdenes ejecutivas expedidas por Trump, por razones de discriminación religiosa. La ira presidencial ha amenazado con llevar el caso hasta la Suprema Corte, contra la opinión de sus propios asesores que ven poco defendible el argumento presidencial de “emergencia antiterrorista”.

2. La promesa de sustituir el programa médico subestimaba el complejo entramado de intereses y actores en el sector salud. El proyecto del Partido Republicano, American Health Care Act, presentado a inicios de mes, está encontrando detractores dentro de sus propios legisladores, incapaces de garantizar a sus votantes que no perderán su cobertura actual.

Peor aún, un estudio independiente del CBO (Oficina Presupuestal del Congreso, por su sigla en inglés) determinó que, bajo la propuesta republicana, 14 millones de personas perderían seguro médico en el 2018 (pudiendo llegar a 24 millones en tres años).

3. Para complicar otro de los temas favoritos del hoy presidente, más de 130 organizaciones agrícolas y alimentarias preocupadas por “mantener la competitividad, la creación de empleos y el crecimiento de la economía norteamericana” lo exhortan públicamente a “preservar y mejorar” el TLCAN, bajo dos evidencias sistemáticamente negadas por Trump: gracias al tratado, las exportaciones agrícolas y de alimentos de los EU a México y Canadá se han cuadruplicado entre 1993 y el 2015, y la integración comercial incrementa la competitividad frente a la cambiante economía global.

Lo interesante es que las empresas, asociaciones y consejos firmantes se definen como “industriales del corazón de la América rural”. Efectivamente, los mismos que votaron por Trump.

Éstos son apenas tres ejemplos de resistencias legales, partidistas o comerciales que están acotando el alcance de sus acciones. Vistos desde fuera, estos eventos ayudan a disminuir la incertidumbre y recuerdan que sí hay contrapesos activos en la democracia norteamericana.

@veronicaortizo

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